Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"


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domingo, 22 de septiembre de 2024

Viatge de les Ames de casa d’Aielo als anys 80.

 


L'any 1982 es va fundar a Aielo l’associació de “Les Ames de Casa”, sent la primera presidenta Immaculada. Una associació que va aportar per a les dones aieloneres un nou món ple de conferències, tallers i sobretot l’organització de viatges culturals per tota Espanya. 


 Maruja Martínez ens passa unes fotografies d’estos iniciadors anys, plens d’il·lusió per aquelles dones que tan poques vegades eixien del seu domicili. En este viatge es desplaçaren d’excursió a Gata de Gorgos i visitaren la coneguda fàbrica de Madalenas Ortiz. Diu Maruja que tornaren molt satisfetes d’aquell dia de turisme cultural.



 

martes, 29 de junio de 2010

El Monasterio de San Jerónimo de Cotalba

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Vista del monasterio de San Jeroni de Cotalba desde la parte orientada a la carretera Albaida-Gandía. (Foto: Google imágenes)


Despues de visitar el Convento de Llutxent, y ya avanzada la mañana, el grupo de excursionistas de la Junta Local de Cofradías de Ayelo de Malferit nos dirigimos por la carretera que lleva a Gandía hacia nuestro último destino: S. Jerónimo de Cotalba. En cuanto pasamos Rótova divisamos el famoso monasterio que se muestra imponente en la parte izquierda de la carretera, justo en el centro de un ameno valle tapizado con el verde de los huertos de naranjos. La figura del monasterio no permanece inadvertida para el que transita por esta carretera, pues su recinto amurallado y sus torres destacan desde lejos y además el viejo camino que hacia él lleva está flanqueado por árboles centenarios de frondosa sombra que contrastan por su altura con la pequeñez de los naranjos.


El grupo, a la sombra de un frondoso árbol, se protege del sol del mediodia mientras sigue las explicaciones del guía.

El monasterio de S. Jerónimo de Cotalba fue fundado en el año 1388, tal y como nos muestra una inscripción labrada en piedra bajo la gran Torre de las Campanas, donde puede leerse que D. Alfonso de Aragón, duque de Gandia fundó este monasterio " ... á honor de Deu é de san Geronim, l'any mil CCCLXXXVIII."

Los monjes jerónimos que vinieron a establecerse aquí procedían de la cercana villa de Jávea, donde a los pies del Montgó se había asentado una comunidad en 1376. Al poco tiempo de establecerse, los monjes fueron apresados por los piratas berberiscos y llevados a Bugía, en el norte de África. El duque de Gandía "Alfons el Vell" pagó su rescate y los acogió en sus dominios, más seguros, dándoles asilo en las inmediaciones de Cotalba. El conjunto se levantó sobre los restos de un caserío musulmán y un castillo medieval.



Pórtico de la iglesia y Torre de las Campanas, con sus almenas que nos hablan de la finalidad defensiva de la misma. Una lápida colocada en sus muros nos recuerda que fue fundado en MCCCLXXXVII.


El monasterio fue muy favorecido por los duques de Gandía y también por el rey Martín I de Aragón "el Humano" quienes les concedieron censos sobre numerosas casas y tierras en Gandía, Valencia, Xátiva y Oliva. Muchas de sus rentas provenían de sus cultivos de viña, olivos y algarrobos, además de las importantes reservas naturales de madera de los pinares que por aquel entonces circundaban los alrededores.

Gracias a estos importantes ingresos económicos el monasterio fue engrandeciéndose con nuevas dependencias y aumentando los tesoros artísticos de todo tipo que albergó entre sus muros, entre los que destacaba un retablo de catorce tablas cuyas pinturas eran obra del monje fray Nicolás Borrás (1530-1610) que hoy en día se encuentran en el Museo de Bellas Artes de Valencia.


Nicolás Borrás. Sagrada familia con Santa Ana. Pintura sobre tabla, 201 x 137 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. (Foto: Google imágenes).


Sobre Nicolás Borrás, nacido en Cocentaina y de humildes orígenes, hemos de decir que antes de recibir las órdenes sacerdotales tuvo tiempo de formarse en Valencia en el taller de Juan de Juanes (importante pintor del Renacimiento español y nacido en Fuente la Higuera), de quien aprendió el arte de la pintura que siguió cultivando a la par de su actividad eclesial. Precisamente, trabajando en el monasterio de Cotalba, sintió la vocación monástica e ingresó en el mismo a los 45 años; siendo ya monje jerónimo pintó su retablo mayor (concluido en 1579) y otras pinturas para distintas dependencias. Su estilo monumental y devoto fue del gusto de la época y le proporcionó gran cantidad de encargos en iglesias y conventos, a los que pudo atender gracias a las dispensas concedidas por sus superiores del monasterio de San Jerónimo, principal beneficiario de los ingresos proporcionados por su ingente trabajo. Debido a ello, y a las numerosas concesiones que Borrás había hecho al monasterio, en 1601 la comunidad acordó celebrar cincuenta misas todos los años por su alma e incluirlo en la lista de los benefactores del monasterio.

En su construcción se mezclan varios estilos, desde el gótico, al renacentista, pasando por el mudéjar, del que es un buen exponente de este estilo el claustro. El inmueble integra las dependencias monásticas, las celdas, el refectorio, la sala capitular, dos claustros, capilla y otras salas propias.


Vista del lateral de la planta inferior del claustro. Consta de dos plantas y la inferior es considerada como un claro ejemplo del gótico mudéjar valenciano.

El siglo XIX trajo consigo la desamortización con el consiguiente abandono de los monjes y la dispersión de su patrimonio, una parte del cual está en el Museo de Bellas Artes de Valencia, aunque no todas sus obras expuestas al público, y otra parte se perdió durante la Guerra Civil, sobre todo la que fue a parar a las iglesias de los pueblos vecinos, como Lloc Nou de S. Jeroni, Palma de Gandía o la misma Gandía.

En 1843 fue adquirido por el banquero valenciano Tomás Trenor y Keating, patriarca de una famosa familia de origen irlandés, con una mentalidad exclusivamente comercial y agrícola que no impidió que sus descendientes la convirtieran en una finca de carácter señorial con lujoso mobiliario y antigüedades, recuperando piezas procedentes del antiguo monasterio y aportando otras.


Capilla de la Virgen de la Salud, patrona de Rótova y en honor de la cual celebran el primer día de sus fiestas patronales ( del 7 al 11 de septiembre). Adosado a sus muros se encuentra el sarcófago en piedra tallada de los hijos del duque Alfonso el Viejo, Juan y Blanca, importante muestra de escultura gótico funeraria valenciana.


Durante la Guerra Civil (1936-39) el edificio fue requisado a sus propietarios siendo convertido en hospital militar, sufriendo desperfectos en la ocupación, sobre todo en detalles escultóricos de las portadas.

En 1999 el Gobierno Valenciano declara Bien de Interés Cultural al monasterio y a su entorno, declarándolo no urbanizable por su gran valor paisajístico y agrícola. Tras seis siglos de historia, muchas veces accidentada, todavía se mantiene este monasterio en muy buenas condiciones, transportando al visitante a una época de esplendor de la Orden de los Jerónimos ya olvidada, pero cuyas huellas perviven entre las piedras de sus muros.

Por la junta local de cofradías, Rafael Pérez Gómez.



miércoles, 23 de junio de 2010

El Monasterio de Llutxent

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El Monasterio de Corpus Cristi de Llutxent, se construyó sobre una antigua ermita levantada en lo alto del Mont Sant. La ermita fue erigida en 1335 en conmemoración del Milagro de los Santos Corporales.

Después de la agradable visita que realizamos al Monasterio de la Murta, el grupo se dirigió hacia su siguiente destino con el ánimo muy bien dispuesto, ya que lucía un sol espléndido sin ser el día lo caluroso que se puede esperar en el mes de junio.

Pronto llegamos a Llutxent, donde fuimos a visitar el Monasterio Convento de Corpus Cristi; este monasterio se halla situado en lo alto del Mont Sant, una pequeña montaña que se encuentra junto al pueblo. Allí en 1335 se levantó una ermita en conmemoración del llamado Milagro de los Corporales.

El Milagro de los Corporales.

El Milagro de los Corporales sucedió en el año 1239, cuando las tropas aragonesas estaban sitiando el castillo de Xio, en las proximidades de lo que hoy es el pueblo. Uno de los capellanes de las tropas de Jaime I estaba oficiando una misa para un grupo de caballeros que iban ha hacer una incursión, pero justo en el momento de la consagración de las Sagradas Formas se produjo un ataque imprevisto de los infieles; ante el desconcierto de la situación y temeroso el capellán de que estas fueran profanadas, las escondió debajo de unas piedras. Finalizada la acción con la retirada de los atacantes, volvió el capellán a recuperar las Formas y, maravillado, descubrió como estas se hallaban ensangrentadas y pegadas al paño de los Corporales con que las había envuelto.


Según la leyenda, los Sagrados Corporales fueron llevados desde Llutxent a Daroca por una mula capturada a los infieles y que nunca había hollado tierra cristiana. La mula caminó libremente durante 12 días hasta que se detuvo en Daroca. Fue la señal divina de que allí debían quedarse las Sagradas Formas; en la actualidad están custodiadas en la Iglesia Colegial de Daroca.

Los caballeros cristianos tomaron esto como una señal divina que auguraba su victoria y decidieron alzar estos Corporales como estandarte y marchar a la batalla bajo su protección. Fue así como el castillo de Xio fue tomado en victoriosa batalla cuyo mérito se le dió al Milagro Eucarístico que el Señor les había otorgado.

Pronto surgieron las disputas sobre donde debían custodiarse los corporales, pues cada caballero quería llevársela a sus tierras, por lo que adoptaron una solución de compromiso: pondrían la reliquia a lomos de una mula capturada en la conquista y que no había pisado suelo cristiano y la dejarían que ella eligiera el lugar donde se quedaría la reliquia. El 24 de febrero de 1239 la mula inició su recorrido tomando la dirección de Valencia pero sin entrar en ella, pues siguió hacia el norte pasando junto a Segorbe, Jérica y Teruel hasta que tras doce días y más de 2oo millas cayó, doblando las rodillas, en Daroca, lugar que desde entonces alberga esta sagrada reliquia.

Este milagro fue decisivo para que el Papa Urbano IV instituyese la fiesta de Corpus Cristi, convirtierndo a Daroca en la primera ciudad del mundo que celebró esta fiesta que todavía sigue vigente en la actualidad.


Escudos en las columnas del claustro donde están representados los Sagrados Corporales


De ermita a monasterio.

Esta ermita fue sustituida más tarde por un gran templo, la Iglesia de Corpus Cristi, y en el siglo XV Olfo de Proxita, señor del pueblo, lo donó a la orden de los Dominicos para que fundaran junto a él un monasterio y tuvieran a su cargo dicha iglesia.

El Monasterio de Corpus Cristi albergó la primera Universidad valenciana siguiendo el concepto de belleza austera de la orden de los Dominicos, tal y como podemos apreciar en su fachada. El edificio principal gira alrededor del claustro cuadrado, hermoso ejemplo de la arquitectura de los dominicos, en cuyas columnas encontramos los escudos con los Corporales. Desde el patio central apreciamos la puerta del refectorio o comedor de los monjes, sala de estilo gótico que es la parte más antigua del monasterio. Otras partes dignas de mencionar por su importancia son la sala capitular y diversas dependencias de los novicios.

Un pequeño descanso antes de acceder al recinto de la Iglesia de Corpus Cristi

Durante la Guerra de Sucesion, en 1721, Llutxent vivió días muy turbulentos y la iglesia fue quemada, por lo que se tuvo que proceder a su renovación.

En la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), los frailes dominicos organizaron partidas de tiradores voluntarios con mozos también de otros pueblos vecinos; al entrar las tropas francesas en Llutxent hicieron desalojar el convento y lo ocuparon, apoderándose de cuanto en él hallaron, dejándolo muy destrozado tras su retirada.


El edificio principal del monasterio gira alrededor del claustro cuadrado, hermoso ejemplo de la arquitectura de los dominicos. En la foto, los participantes del viaje de la Junta Local de Cofradias siguen atentos las explicaciones del guía.

Como muchos otros edificios, con la desamortización de Mendizábal, el convento pasó a manos privadas y los dominicos fueron trasladados a otros monasterios de la orden, aunque la iglesia siguió dedicada al culto y en la actualidad es propiedad del pueblo. Desde 1980 la Generalitat adquirió el resto del monasterio y comenzó un continuo proceso de restauración, habiéndose realizado numerosos Talleres Ocupacionales y destacadas actuaciones encaminadas a restaurar este importante patrimonio para disfrute de todos nosotros y también del pueblo de Llutxent, que todos los años, en Corpus, acude allí en romería.

Por la Junta Local de Cofradías, Rafael Pérez Gómez.




jueves, 17 de junio de 2010

El monasterio de la Murta, un viaje cultural de la Junta Local de Cofradías

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El monasterio de la Murta está enclavado en un privilegiado valle declarado reserva natural protegida.

El pasado día 5 de junio, primer sábado del mes, un grupo de miembros de la Junta Local de Cofradías y algunos familiares, hicimos un viaje cultural a varios monasterios incluidos en la "Ruta dels Monestirs". Esta ruta une las comarcas de La Safor, La Vall d'Albaida y La Ribera, pasando por los monasterios de S. Jeroni de Cotalba, Convent del Corpus Christi en Llutxent, Sta Mª de la Valldigna, Convent d'Aigües Vives y el Monestir de la Murta.

Existe un sendero señalizado (el GR-236) que permite hacer la ruta a pie en 3 o 4 etapas.Su trazado sigue los pasos de aquellos peregrinos pobres que en tiempos medievales transitaban estos viejos caminos buscando un sitio donde les dieran comida y cobijo para dormir. Es por ello que a esta ruta también se la conoce como "el pas del pobre".

En nuestro caso, nos trasladamos en autobús, lo que nos permitió visitar el mismo día tres de los cinco monasterios que componen la ruta: Monasterio de la Murta (Alcira), de S. Jeroni (Cotalba) y el Convent del Corpus Cristi (Lluxent).



El grupo en la puerta de acceso al recinto.

Iniciamos nuestro viaje en Alcira en un día primaveral, soleado pero algo fresco y nos dirigimos hacia el Valle de la Murta. Este valle se encuentra en la Sierra de Corbera, entre las sierras de les Agulles, la Murta y el Cavall. Su frondosa vegetación contiene numerosas especies botánicas, cuya variedad ya llamó la atención del botánico Cavanilles cuando pasó por por este lugar, a finales del siglo XVIII. En este idílico paraje, declarado reserva natural protegida, se encuentra el monasterio de Sta. Mª de la Murta.

Los orígenes del monasterio se remontan al siglo VI, cuando llegaron a este valle S. Donato y un grupo de eremitas huyendo desde el norte de África del acoso de los infieles. Aquí encontraron la paz y el reposo que buscaban, construyeron algunas humildes ermitas y aprovecharon la gran variedad de plantas medicinales que crecían por doquier, y que ellos conocían muy bien, para ganarse el favor del pueblo. Por aquel entonces el valle era llamado valle de Miralles, haciendo referencia a los miracles o milagros (del latín miraglo) que allí se producían debido al efecto curativo de muchas de sus plantas.

A principios del siglo VIII, la invasión árabe dispersó a los seguidores de S. Donato, pero antes de abandonar el lugar escondieron una virgen para evitar su profanación por los moros. Cinco siglos mas tarde, tras la reconquista de Alcira por D.Jaime I, vuelve a establecerse una comunidad de ermitaños en el valle y encuentran la imagen escondida entre los mirtos; es así como cambia su nombre por el de Valle de la Murta.

El mirto, murta o arrayán es un arbusto con flores blancas, fragantes y muy olorosas y hojas que desprenden un agradable aroma al ser restregadas. Está extendido por toda la región mediterránea en solanas secas y bosques de pinos y ya desde la antigüedad se le considera el símbolo del amor y la belleza. Con coronas de mirto se honraba a los campeones olímpicos en la Grecia antigua.

En el siglo XIV, el señor de estas tierras, Arnau de Serra, las donó a estos eremitas a condición de que se acogiesen a la regla de S. Jerónimo, tal y como ya lo hacían en el Monasterio de Cotalba. Las obras se iniciaron en 1401 y contaron con importantes donaciones de ilustres familias, entre las que destacan la familia Vich. Jerónimo Vich i Valterra (1459-1535), conocido como el embajador Vich, pues fue el embajador en Italia de Fernando el Católico y Carlos I, financió las obras de una nueva iglesia y de la "Torre dels Coloms"(acabada en 1528).

Los participantes del viaje observan la Torre "dels Coloms", construida en al s.XVI para protegerse de las incursiones de los piratas berberiscos.

La Torre de las Palomas es una torre de defensa construida en un periodo en el que eran muy frecuentes los ataques berberiscos provenientes de la costa. Era habitual el rapto de personas de cualquier condición, incluídos los monjes, lo que constituía una actividad muy lucrativa y, por tanto, recurrente. La situación de la torre de las Palomas en el conjunto del valle y del monasterio hace pensar que estaba ideada como refugio último de los monjes en caso de ataque, pues está emplazada detrás del monasterio, en lo más profundo del valle. Refuerza también esta idea el hecho de que muy posiblemente se edificó como elemento independiente del resto de las edificaciones, con acceso desde una puerta levadiza situada al nivel del primer piso. Las posteriores reformas, la construcción de la nueva iglesia junto a ella y la pérdida de funcionalidad defensiva, puesto que la intensidad de los ataques y saqueos berberiscos fue disminuyendo a lo pocos años de su finalización, integraron el espacio interior de la torre con el resto de edificaciones que conformaban el conjunto monacal.

Las primeras décadas del siglo XVII fueron las de máximo esplendor del monasterio, convirtiéndose en un destacado centro religioso y cultural, cuyo patrimonio fue aumentando con donaciones de muchos personajes ilustres que querian ser enterrados entre sus muros.

En 1586, el monasterio recibió la visita del rey Felipe II acompañado por el príncipe Felipe y la Infanta Isabel Clara Eugenia. Para que pudiera acceder con su carruaje se amplió y reformó el viejo puente y en su honor fue bautizado con su nombre.

Entre la multitud de tesoros artísticos que contuvo destacan el retablo cuatrocentista adquirido a principios del siglo XVI "La Verónica" y un retablo de alabastro representando el Bautismo que hizo traer de Italia Jerónimo Vich y Valterra (conservado hoy en el Museo de Bellas Artes de Valencia) además de numerosas obras pictóricas de grandes maestros pintores como Durero, Jacopo Bassano, el paisajista flamenco Paul Bril, Francisco y Juan Ribalta (de las cuales se conservan 31 retratos de valencianos ilustres de Juan Ribalta y su taller en el museo de Bellas Artes de Valencia), Pedro de Orrente, Divino Morales, José de Ribera "el Españoleto" o Lorenzo Castro. Por último formaba parte de este patrimonio la biblioteca del monasterio, que integraba las de Juan Vich y Manrique de Lara, el Arcediano Pedro Esplugues, el Cardenal Vera y el Obispo de Segorbe, natural de Alcira, Gilaberto Martí.

El monasterio a finales de s.XVIII según un grabado de la época

A lo largo del siglo XVIII, ya sin el patrocinio de los Vich, la comunidad siguió ampliándose y entre otras mejoras se construyó una hospedería (1657).

El siglo XIX marcó el declive de Sta. Mª de la Murta. Necesidades económicas forzaron a los monjes a vender el magnífico órgano de la iglesia mayor y algunas pinturas. En 1835, a raíz de la desamortización de Mendizábal, el monasterio fue clausurado. Contaba en ese momento con once monjes.

El agua procede de la Fuente de la Murta, descubierta por un zahorí en 1582. Se contruyó un acueducto que transporta el agua desde la fuente hasta las balsas del monasterio; está formado por ocho arcos consecutivos que salvan los desniveles del terreno, llegando en algunos puntos hasta los tres metros de altura.

En 1838 pasó a manos privadas, iniciándose un proceso de abandono y expoliación de sus bienes hasta su total ruina, que se vio agravada al ser engullidos los edificios por la naturaleza que los rodeaba. Precisamente ese estado de ruina en armonía con la naturaleza, ha despertado la atención histórica y literaria, siendo el monasterio de la Murta el que más incursiones literarias ha suscitado entre todos los monasterios jerónimos valencianos.


Desde 1995 se están realizando obras de restauración en todo el recinto

Siglo y medio después, en 1989, el Ayuntamiento de Alcira adquirió la propiedad del monasterio en ruinas y desde 1995 está en fase de recuperación y restauración.


Por la Junta Local de Cofradías, Rafael Pérez Gómez.