Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"


domingo, 2 de agosto de 2026

XII MOSTRA FESTERA (2026). 50 Anys de Sentiment i Festa (1976 – 2026), Dia del Santíssim Crist de la Pobresa.

 



En el dia de la festivitat del Santíssim Crist de la Pobresa, continuem viatjant en el temps per a retre homenatge a la nostra història. 

Hui volem compartir amb tots vosaltres més records i imatges inoblidables de les nostres  festeres de fa 50 anys. Mig segle de devoció, tradició i moments gravats al cor del poble.






















sábado, 1 de agosto de 2026

XII MOSTRA FESTERA 2026: 25 Anys de Sentiment i Festa (2001 - 2026)

  

Fem una mirada enrere per a reviure els moments més màgics de l'Entrada de Moros i Cristians de fa vint-i-cinc anys, quan els nostres carrers es van omplir amb la majestuositat de les filaes mores i cristianes i el ritme dels millors passodobles.  

En aquesta edició tan especial, recordem amb molt d'afecte la nostra Regina de Festes de l'any 2001, Laura López Ferrer, i la seua Cort d’Honor, que van representar la nostra festa amb un orgull i una dedició inoblidables.








 

XII MOSTRA FESTERA 2026: 50 Anys de Sentiment i Festa (1976 – 2026). Entradà Mora i Cristiana

 

Dins d'aquest marc inoblidable, fem una mirada enrere per a reviure els moments més màgics i emotius de l'Entrada de Moros i Cristians de fa mig segle, on la història torna a cobrar vida als nostres carrers entre la majestuositat de les filaes i el ressò de les marxes mores i cristianes.

Volem retre un reconeixement molt especial a la Regina de Festes, Julia Martínez, i a la seua Cort d’Honor, que amb la seua elegància, somriure i devoció l’any 1976 van representar la nostra festa amb la màxima dignitat.

La festa no és només el que es veu, és el que es sent. I 50 anys després, el sentiment continua més viu que mai.

















 

 


viernes, 31 de julio de 2026

Folklore ayelense que es ya historia. Per Mª Angeles Belda (Programa festes 1976)

 

En la VIII Asamblea de Cronistas Oficiales del Reino de Valencia, celebrada en octubre de 1970, el cronista de Puebla de Farnals aportó una ponencia sobre Folklore Valenciano, que fue secundada por interesantes comunicaciones de los cronistas de Moncada, Salem, Ayora, Picasent, entre otros. En estas comunicaciones se exponían las costumbres típicas de estas localidades, tales como fiestas mayores, gastronomía, romerías, juegos y danzas populares, cuyo estilo y técnica tan parecidas son en los diferentes pueblos de nuestro Reino, donde aún hoy se practican.

Hoy vamos a dedicar estas líneas a esas danzas populares, que constituyen una interesante manifestación folklórica valenciana. Importante, entre otras razones, porque en todos los tiempos y en todos los lugares la humanidad ha danzado siempre. Desde el bailarín primitivo, que en el corazón de su selva se mueve al compás de cualquier tam-tam; desde las danzas bíblicas, pasando por las juglarescas medievales, las ceremoniosas dieciochescas, hasta las trepidantes de hoy, una incontable variedad de ritmos, gestos, contorsiones, ceremonias, etc., que a modo de danza se practican confirman lo dicho.

Nuestro pueblo ha bailado siempre; el valenciano, como artista que es, creó ritmos maravillosos, danzas bellísimas que afortunadamente se conservan en muchos pueblos de la región, destacando las que tienen lugar en las fiestas mayores de Morella, Jijona, Alcudia de Carlet, Forcall, Vinaroz, Játiva, etc. Todas ellas, como creadas por el pueblo, son manifestaciones folklóricas de alto valor artístico e histórico, apreciado y admirado, no sólo por los especialistas, sino también por cualquier observador de buen gusto.

De su alta calidad puede dar idea la siguiente anécdota: En 1965, con motivo de la Feria Mundial de Nueva York, visité aquella ciudad. En el recinto de la gran Feria había, ¡cómo no!, el pabellón que España había montado como recinto de exposición y donde, además de los consabidos productos, del restaurante típico, la marisquería, la boutique de artesanía y del salón de proyecciones y conferencias, había un recinto dedicado a la exhibición de danzas españolas. Junto a las sevillanas, la jota aragonesa, la muñeira, etc., tuve el gusto y la emoción de presenciar la ejecución impecable de las danzas de Alcudia de Carlet. Una serie de chicos y chicas de este pueblo —entre los que saludé algún ex alumno mío— habían sido invitados por el Gobierno español para que bailaran en el pabellón de España y en la Feria Mundial de Nueva York; prueba del alto valor artístico-folklórico de sus actuaciones. Ni qué decir que fueron calurosamente aplaudidos.

Nosotros, los ayelenses, también hemos sido creadores de nuestras «danzas al estilo de país», como rezaban invariablemente los mono-programas (uno por cada año), que allá por los años veintitantos ejecutaba un artista local que muchos recordamos —Luis Requena Juan— y que se fijaba, invariablemente, en los muros de una de las casas «dels quatre cantons», especie, entonces, de mentidero de la villa (confluencia entre las actuales calles Primo de Rivera y José Antonio).

Las danzas se celebraban en Ayelo, durante tres días y a continuación de las dos fiestas mayores (Santísimo Cristo y San Engracio), o sea, los días 8, 9 y 10 de agosto, y servían como de transición entre el jolgorio ruidoso de las dos fechas indicadas y la reanudación de los días de trabajo normal. Formaban parte obligada del programa oficial de festejos y en ellas intervenía también el Ayuntamiento, aunque era todo el pueblo, unos como actores, otros como espectadores, el verdadero protagonista. Nunca se pudo calificar con más propiedad a nuestras danzas como fiesta popular.

Por las mañanas de estos tres días, a eso de las once, una comisión del Ayuntamiento, precedida de «tabalet i dolçaina», mecorría las calles del pueblo, deteniéndose en los domicilios de las señoras y señoritas que se sabía que eran excelentes «ballaoras» y a las que se invitaba a tomar parte activa en el festejo. Eran las que daban empaque a la fiesta, y al ser invitada para «cap de dansa» constituía una distinción que siempre recaía en una señora o señorita de cierta edad y veterana en estas lides... Cierto que todo el pueblo podía bailar, colocándose en orden inferior de salida, a las parejas invitadas, llamémosles oficiales; es decir, a la cola de las demás parejas danzantes.

Cuando llegaba la noche el pueblo entero se había congregado en la Plaza del Palacio, bien iluminada y regada, formando un gran círculo alargado, con sus sillas que habían colocado por la tarde, a veces hasta por la mañana.

Y comenzaba el festejo. El ritmo lo iniciaba el «tabalet», con un repique intermitente, monótono y pausado, a cuyo son iniciaba el baile la primera pareja o cap de dansa, a la que seguían sucesivamente todas las demás, que bailando habían de formar la «cadena; algo así como el enlace de unas parejas con otras, de forma que se cambiaba de ballaor y de ballaora, y se volvían a recuperar a la siguiente evolución. Cada tres o cuatro minutos la «dolçaina» lanzaba la música del fandango. Era el momento en que las parejas, con ganas de lucirse, interrumpían el ritmo rectilíneo de la danza, lanzándose a una coreografía más o menos personal, de pasos cortos y rápidos, como pequeños «corridos». Cuando terminaba el fandango el público prorrumpía en aplausos, si había sido bueno, o en pitos, gritos y risas, si no lo había sido, pues nunca faltaron bailadores de buen humor que se divertían y divertían a sus paisanos con sus ocurrentes pasos de danza.

Todo aquello resultaba, además de artístico, divertido, entrañable y cordial. Pero todo es ya historia. Otros modos y modas de ocupar el ocio se han sucedido aquí y en todas partes. Pero es sensible que las nuevas generaciones de ayelenses me ignoren que su pueblo fue el creador de una fiesta digna de figurar entre las más artísticas de la coreografía popular valenciana.

Valencia, junio de 1976. Mª ANGELES BELDA

jueves, 30 de julio de 2026

Nostalgia. Rafael Belda Ureña (Programa festes 1976)

 

Siento una profunda nostalgia por las cosas de Ayelo que van desapareciendo; por ello, guardo en mi archivo todo aquello que me permite recordar y revivir el pasado.

A través de estos textos y recuerdos quiero recuperar desde vivencias recientes hasta anécdotas antiguas que muchos ya apenas recordamos:

-El traslado del mercado de la plaza del Mesón a la plaza del Palacio (1887).

-La inutilización de uno de los sellos del Ayuntamiento (1888).

-Curiosos acuerdos como el de abril de 1888, donde se pretendía "sacar el mayor producto posible en arbitrios extraordinarios arrendar las pelotas de los que se dedican a este juego..."

Mi intención es seguir recopilando y compartiendo con todos los ayelenses estas historias, tanto alegres como tristes, para mantener viva la memoria de nuestro pueblo a través de este medio.

Un Abrevadero

Fue en el año 1924, cuando lo realizaron para que nuestras caballerías tuvieran donde apagar su sed al ir y regresar de sus trabajos. Ayelo tenía pocas aguas y había que aprovecharlas al máximo. Ahora todo ha cambiado. Y este abrevadero tal vez sea el que mayores recuerdos nos traiga. El estaba presente cuando nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos guardábamos esas largas colas para llenar, en su fuente, los cántaros y botijos. El, presente en nuestras conversaciones y también discusiones. El, presente cuando sentados, en su banquillo, murmurábamos por aquello de tener que pagar diez céntimos de cada cántaro que llenábamos. El era testigo de las parejitas que, sentadas en su banquillo, quedaban reflejadas en sus aguas. Pero fue testigo fiel de las alegrías pasadas por los jóvenes festeros, fueran o no marineros...

Ya no lo tendremos más...

 

Un puente

Es el de Ayelo. Digo que es el de Ayelo, porque el que tenemos ahora creo no lo es. El pez gordo se come al pequeño. Es ley de vida. No debiera ser así. Nuestro puente tenía que estar todavía en pie. Nos hacía falta y nos hacía compañía. Sin embargo, alguien (Obras Públicas) lo consideró de ellos, ciertamente lo era, y por un puñado de monedas...

miércoles, 29 de julio de 2026

NOTICIA D’AIELO DE MALFERIT 1975. Vicent Escrivà (Programa Festes 1976) II PART

 

MOROS EN LA MUNTANYA

Jo ignore per què la gent sempre diu que "hi ha moros en la costa" quan algun problema vedat als menors sorgeix en la conversa, o perquè això que tractem res l'importa a un personatge tercer que s'apropia a nosaltres. Ben cert és que en algun temps històric la frase tenia raó de ser, pel perill que pugueren representar alguns vaixells de berberics o pirates algerians. Allò més xocant del cas, és que avui dia, els moros no passegen per la costa sinó que ho fan pels pobles de l'interior de la nostra regió valenciana. No sé si açò que celebren els festers d'Alcoi, Bocairent, Olleria, Ontinyent, Villena, Agullent, Petrer i, possiblement, un llarg etcètera en que entraran Banyeres i d'altres poblacions de la muntanya valenciana... té alguna cosa a veure amb aquells pirates.

Ignore si els "moros i cristians" d'Alcoi tenen ja cent anys de tradició. Una cosa sembla prou certa: aquestes festes tenen un regust romàntic que derivaria d'aquell corrent literari que els tractadistes de la literatura diuen que buscava les "essències del poble en el seu passat històric", com a reacció als corrents racionalistes i neoclassicistes d'encuny francès amb perruca i tot.

 


UN CONGRES

Ara fa l’any, a Villena se celebrà el Primer Congrés Nacional de Moros i Cristians. Tinc davant el programa de les festes d'Aielo de Malferit on s'ofereixen les "Conclusions Definitives" d'aquell. La primera diu: "La festa de Moros i Cristians té com a raó fonamental d’ésser l'exaltació dels valors religiosos i tradicionals que rememoren l'epopeia de la Reconquista". Més avall, diu: "Se suggereix als pobles que encara conserven l'efígie de Mahoma en llurs representacions festeres, que es reuneixin i consideren els problemes a que dóna lloc l'exteriorització d'un símbol semblant"... I un altre, que es refereix a que "La forma ideal de la festa deu ser aquella que, conservant els valors genuïns, permetesca en allò accessori manifestar la personalitat singular de cada població"... Però, en el mateix programa, s'ens ofereix el discurs en vers de les "Embajadas de Moros y Cristianos" tota integrament en llengua castellana... Segons que sembla, la Reconquista, ací, no es va fer en tal llengua i, home, això atenta a la personalitat de cada població... Però açò, segurament, "és accessori". Allò millor del cas és que la gent es diverteix, ix a la festa disfressat de moro o de cristià, es passa tot l'any preparant la festa i procura que aquella aconseguesca el grau més alt i positiu d'alegria, eficàcia, esplendor, folklore, ordre, vitalitat, etc.


 

L'ENTRADA

La part més vistosa i en la qual rivalitzen totes les poblacions, és el desfile del DIA DE L'ENTRADA. Sempre que he pogut, he assistit a les famoses ENTRADES d'Alcoi, Villena, Agullent, Bocairent, Olleria i, per supost, a la del meu benvolgut Aielo de Malferit. Es una vesprada plena de trons i fums, de coets i traques, d'arcalbusos i gent que tracta d'identificar els components de cada "comparsa" formada per dos o més "filades". I quina joia de viure, quina remor i quin soroll no us atarantarà enmig de la gent i les bandes de música que interpreten les famosíssimes "marxes mores" del Mestre Ferrero, d'Ontinyent, que et posen un nuc en la gola! ¡I la presa del Castell per part dels "moros" que fumen uns puros enormes sense fer-ne cas de l'anacronisme històric que suposa aquest fet? ¿I els cristians disfressats de Robin Hood o de Guillermo Tell o de mariners com a les pel·lícules de guerra americanes? Coses com aquestes, segons que sembla, i d'altres, són les que pretén obviar el Congrés de Villena.


 

UN PROGRAMA

L'entrada d'Aielo de Malferit, fou el dia 5. Si vostè ix de la ciutat de València, agarre la carretera que va a Albacete, per Silla a l'esquerra, i en arribar a Alcúdia de Crespins, trenque a l'esquerra. Vaja per Canals i després, el Port de l'Olleria. Set quilòmetres abans d'Ontinyent, ja veurà moros, cristians i més coses. Es Aielo. Aparque el cotxe on puga, Pepe Luís o Juanito o Josep, els municipals, ja li indicaran per on pot trobar aquest món de trons i festa. Aielo és un poble acullidor i sempre farà un amic que li convidarà un "mitget" de conyac o una cerveseta. Si té sort i pot arribar al Bar de Bigot, al Levante, no tinga por. Quede's parat i contemplarà un espectacle inoblidable. Els moros desfilaran amb molta d'arrogància i els cristians voldran guanyar. Si al final veu una carrossa molt ben disposada, done-li records a la reina de les festes. Ella no em recordarà, però jo sí que la tinc en el pensament. La reina d'Aielo de cada any és la dona més preciosa d'aquelles terres que tenen uns hómens que saben treballar, produir fruites com ells a soletes so saben fer, divertir-se cada any... Després, quan retorne a casa seua, vindrà amb els ulls plens de color, de joia de viure i amb un grapat d'amics, d'amics de tota la vida. Així és el meu benvolgut Aielo. Bones festes a tots!

    Notícia publicada en "Las Provincias" del 6-8-75.

    VICENT ESCRIVÀ