Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"


sábado, 30 de septiembre de 2023

JOC PATRIMONI: Detall núm. 14.


Tornem a proposar-vos jugar a descobrir i conéixer un poc més sobre el nostre patrimoni.

Saps quin cantó d’Aielo és conegut popularment com “EL CANTÓ DE SANT MIQUEL”?

I perquè es coneix amb aquest nom?...

Recordeu que regalem records!

 

 


 RESPOSTA 14: 

Al carrer Església trobem la casa gran dels Maons, allí a la mateixa casa en un annex, estava l’antiga església del poble, fins a l’any 1744 que inauguraren el nou temple parroquial. 

Aquesta església era molt menuda i pobra, i quedaria com ermita o oratori de Sant Miquel. El rector Francisco Tormo crearia una fundació d’una capellania cap a l’any en 1833, i després aquest oratori passaria de ser privat a públic i començà a fer-se la festa dedicada a l’arcàngel Sant Miquel, que segons recorda la gent major, va seguir vigent i va continuar celebrant-se fins fa només uns anys. 

A la dècada dels anys 80 del segle XX, un rector la vendria a la família Barber propietària de la casa, pel fet que aquest oratori està inclòs en el mateix domicili. 

La vella casa fa cantó en el Fondo, en la baixada al portal del Carme, per aquesta raó, és conegut popularment com el cantó de sant Miquel, únic record que queda del vell oratori, juntament amb l'original porta que recorda el que va ser en una època.
 

viernes, 29 de septiembre de 2023

Un taulellet de Sant Miquel de Llíria en Aielo de Malferit. Rvdo. Andrés de Sales Ferri Chulio

 


Llíria, sin lugar a dudas, es una de las poblaciones que mayor influencia han ejercido en la religiosidad popular de cuantos pueblos forman la extensa diócesis de Valencia, a través del real monasterio de Sant Miquel. La devoción al santo arcángel defensor del honor de Dios, como precisa el libro del Apocalipsis, es uno de los elementos más definitorios de la devoción religiosa durante la Edad Media, y será la reconquista de las tierras ocupadas por los árabes en territorios cristianos lo que convierta al mundo occidental cristiano en nueva defensa del honor de Dios. Las cruzadas contra los árabes se convierten en luchas contra el “nuevo” diablo, el Islam, enemigo de los cristianos, por tanto, ¿qué hay de novedoso para que en esta crucial circunstancia el arcángel Sant Miquel sea el protector de los nuevos defensores de la fe? Un buen ejemplo de ello sigue siendo el santuario de San Miguel de Aralar, en Navarra, símbolo cristiano de la reconquista.

Valencia, la grande, asediada largo tiempo por las tropas de Jaime I de Aragón, capituló la víspera de San Miguel de 1238, fecha demasiado significativa para quedar en la casualidad o en el azar. La intercesión del santo arcángel en la conquista de la capital del nuevo reino llevó a los jurados de Valencia a instituir en 1411 la fiesta en honor de sant Miquel, que fue aprobada por Gregorio XII en 1583. El año 1587 Sixto V aprobó el oficio y misa propios, cuyo texto original se conserva en el archivo de la catedral valentina.

La presencia de sant Miquel en la religiosidad del pueblo valenciano aparece desde el primer momento de la reconquista, como vemos. En la diócesis se le van a dedicar los templos parroquiales de Agres, L’Alqueria d’Asnar, Barx, Bellreguard, Benasau, Benifallim, Benissiva, Benigànim, Bufali, Burjassot, Catarroja, Cotes, Corcolilla, El Derramador, Enguera, Gata de Gorgos, Massalavés, Murla, Palma de Gandia, Puebla de San Miguel, Quart de les Valls, Salem, Simat de la Valldigna, Tous y la Vall d’Ebo; también se le dedicó un templo parroquial en Valencia capital1 y otro en Mislata. Aunque el mayor templo construido en honor del santo arcángel es el célebre monasterio de San Miguel de los Reyes, levantado a semejanza de El Escorial en las proximidades de Valencia por el duque de Calabria en 1546.

Y si esto ocurría en el interior de las poblaciones, ¿qué no se le dedicaría en las cimas de montes o parajes elevados, donde desde siempre se ha sentido más próxima la presencia divina? De la mano de un infatigable viajero se llegaron a contar trece ermitas en la provincia de Valencia dedicadas al santo arcángel, solamente aventajado en la devoción popular de las buenas gentes creyentes por los santos protectores de la peste y de la buena muerte, san Roque, y san José, respectivamente. Levantaron ermita a sant Miquel las poblaciones de Albaida, Aielo de Malferit, Benifairó de la Valldigna, Corbera, Derramador-Requena, La Font d’en Carròç, Gilet, Jalance, Llíria, Sagunto, Serra, Val de la Sabina-Ademuz y Valencia-Soternes.

Toda esta variada presencia de sant Miquel en la religiosidad de los pobladores cristianos de las tierras conquistadas a los árabes partía, naturalmente, del propio monarca conquistador. Aunque a esta expansión devota hacia el santo arcángel no esté ajena la romanización de la iglesia española, reafirmando así la autoridad papal, puesto que la iglesia española, reafirmando así la autoridad papal, puesto que este acontecimiento llevado a cabo durante el siglo XI introdujo, entre otras fiestas, la celebración de la fiesta de san Miguel, aunque su aparición en el monte Gargano ya formaba parte del Misal Mozárabe propio en España.

La devoción al arcángel defensor de Dios fue notoria en todos los reyes descendientes de Jaime I, aunque quien más hizo devocionalmente en este sentido fue su nieto Jaime II El Justo, el cual mandó construir en las primeras décadas del siglo XIV l’Eremiter d’Sent Michael, eb devotes donnes eremiticades et almoynades per zon encarch, e subjugat ls Clergues d’l’Vila d’Liria, e les dites donnes constantment pregaren a Deu n bandegés e llansés zon ira al seu regne en castich d’l’ánima tacada d’zon fill En Jaume.

Los problemas que el hijo del Rey ocasionó tanto a éste como al reino fueron tan graves que Jaime II se acogió, como en ocasiones memorables, a la intercesión de sant Miquel con el fin de conseguir por su intercesión aplacar la ira divina con tan glorios y benaventurat princep.

El beaterio de Sant Miquel de Llíria se constituyó con un grupo de mujeres que habitaba cada una de ellas una celda, y aunque llegaron a exceder en número, se afirma que fue el rey don Martín el que fijó su número en quince. La historia del beateri de Sant Miquel es la propia historia de Llíria devocional, puesto que dicho santuario representa un hito en la sociología religiosa valentina, imposible de explicar por medio de este artículo.

La asistencia de piadosos peregrinos a recabar la intercesión del santo arcángel llevaba implícita la necesidad de adquirir recuerdos para los familiares, apareciendo así la necesidad de imprimir los gozos que permitieran cantar o recitar aquellas composiciones dedicadas a exaltar la intercesión pedida en cualquier circunstancia, y además las estampas, que podían servir de salvoconducto religioso en algún momento doloroso.

La estampería popular valentina, generalmente anónima, de los siglos XVIII y XIX ha dejado bien patente la influencia de sant Miquel en la devoción popular. Su mismo anonimato deja bien claro que las ediciones de las estampas se agotaban rápidamente, lo cual permitía hacer nuevos encargos a distintos grabadores y con ello se enriquecía la iconografía del arcángel más venerado por el pueblo.

La imagen tradicional que presidía el altar mayor del santuario hasta 1936 era una magnífica escultura en madera, fechada alrededor del año 1410, de la cual se afirma era obra del mismo artista que esculpió la imagen de la Virgen de los Desamparados de Valencia. Esta imagen es la que tenían que trasladar los grabadores a la madera o al metal, con el fin de poder estamparla. Obras que fomentaron y extendieron la devoción popular a Sant Miquel de Llíria.

Respecto al taulellet d’Aielo de Malferit debo significar que el anónimo autor del dibujo que pasó a la estampa el año 1725 —que luego describo— es quien ha servido de fuente de inspiración al también desconocido autor del taulellet. Con una especial diferencia pues el ceramista retira la magnífica rocalla que orla la estampa, por una parte, y por otra, idealiza un poco más la representación de Llíria, rodeada por fuerte muralla, cuya puerta de entrada flanquean sendas torres almenadas.

Una variante muy peculiar ofrece esta cerámica respecto a la estampa calcográfica: la cruz que pende del brazo derecho del santo arcángel. Desde el último tercio del siglo XVIII esta cruz servirá de señal de identidad de la imagen de Sant Miquel de Llíria, diferenciándolo de cualquier otra representación iconográfica del arcángel defensor de Dios en la historia del Arte.

 1 El templo parroquial dedicado a sant Miquel en Valencia es contemporáneo a la reconquista (1238) y fue motivo de litigio entre el metropolitano de Tarragona y el de Toledo, por lo cual fue suprimido. En 1521 volvió sant Miquel a ser titular de otra parroquia en la capital valentina, situada en el barrio musulmán. Actualmente es titular san Miguel con san Sebastián de una parroquia en Valencia. Por otra parte, también hubo en Xàtiva una mezquita convertida en 1251 en iglesia de Sant Miquel, como también era mezquita el edificio que en Benigànim se dedicó al santo arcángel por esta misma época.

  En una cartela al pie se halla el siguiente texto: V(erdadero) R(etrat)o DEL ARCANGEL S. MIGUEL DE LIRIA / rezando un Padre Ntro. y Ave María se ganan 40 días de Yn(dulgencias).

Medidas. 890 x 1.280 mm.

Estampado en sepia. Fecha, 1725.

La colocación sobre la escultura original gótica de sant Miquel de una armadura en piezas sueltas, exenta, por tanto, motivó la edición de esta magnífica estampa, por medio de la cual se daba a conocer a los devotos la majestuosidad de la reforma realizada. La escultura aparece revestida con la citada armadura, con piezas doradas o plateadas; en la mano izquierda sostiene la rodela, sobre la cual campean las iniciales Q.S.D., o sea, Quis sicut Deus?, «¿Quién como Dios?». Con la mano derecha empuña una lanza que se clava en la garganta de un monstruo antropomórfico, con dos caras, una de ellas colocada sobre el pecho del propio monstruo, el cual se halla bajo los pies del santo arcángel, intentando soltarse con sus garras. La lanza se remata con una cruz florenzada.

Cruza la coraza que cubre el pecho una banda con lazo. Del cinto pende un espadín, el cual se decía era un regalo del rey don Martín el Humano. El paisaje del fondo sin campanario hace referencia al ermitorio de Sant Miquel.

A la derecha de la estampa se halla una vista parcial de Llíria rodeada de murallas, con la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en primer término.

Rvdo. Andrés de Sales Ferri Chulio

Director del Archivo de Religiosidad Popular del Arzobispado de València 

 

AIELO DE MALFERIT. Carrer l’Església. Taulellet de Sant Miquel de Llíria.

Antigua ermita de San Miguel arcángel. Último tercio del siglo XVIII.

sábado, 16 de septiembre de 2023

LA PEL·LÍCULA PUBLICITÀRIA DE LA FÀBRICA DE LICORS FA 95 ANYS. Per Ximo Juan-Mompó.

 L'any 1928, la fàbrica de licors d’Aielo de Malferit, propietat d’Isabel Sanchis Pla (l’Olleria 1865 ‒ Aielo de Malferit 1946), «Viuda de Joaquín Juan Mompó», va encarregar a l’empresa de Barcelona «Emèrita Films» el rodatge d’una pel·lícula publicitària. Muda i en blanc i negre, feia un recorregut per diversos aspectes del dia a dia del poble i del negoci de la dita senyora. Estava destinada a ser projectada en les sales de cinema de les poblacions a on acudiren els viatjants o representants de la fàbrica a oferir els seus productes. El sistema venia a ser així: durant un descans o pausa d’alguna altra pel·lícula que en eixe moment s’hi projectara (normalment, de temàtica infantil: Popeye, Rintintín o de l’oest), que també duia amb si el comercial de la fàbrica, es «colava» la pel·lícula promocional. Les imatges que els assistents veien els causaven tan bona impressió que les vendes es disparaven, segons els testimonis de l’època.

La pel·lícula arranca amb un fotograma que assenyala el 1888 com l’any de la fundació. Eixa informació després s’ha desmentit, en benefici del 1880. Continua mostrant unes imatges d’ametlers florits, cosa que situa l’acció ben a primeries d’any (fora el 1927 o el 1928); per completar tot el procés d’explotació dels ametlers, la filmació prosseguix mostrant uns arbres carregats de fruita ben grossa; una escena de batoll, en què participen dos adults (home i dona) i un xiquet i una xiqueta, ell dalt d’una escala i ella plegant ametles de terra; carregades en sac, se les emporten al llom d’una burreta. Ve després una escena que representa l’elaboració de l’orxata d’ametla, seguida d’una altra en què dos treballadors (home i dona) envasen un xarop fosc.

 Una escena curiosa és la de la cova de la botelleria, que discorre per davall del corredor que porta als
despatxos; en la cova, fresca i fosca, apareixen disposades una bona quantitat de botelles d’anís escarxat, en espera pacient i silenciosa de la seua futura distribució comercial. Qui manipula les botelles tot comprovant l’estat de la fixació del sucre a les rametes és Joaquín Juan Sanchis (1891-1971), el fill major d’Isabel Sanchis Pla, germà dels dos aieloners que citem en el paràgraf següent i avi meu.

La filmació continua en el magatzem d’anisats, que mostra una dona omplint garrafes i també un depòsit d’alcohol. El pla posterior es trasllada a la primera bodega de vins i vermuts, que és la que existia abans de la reforma i ampliació duta a terme el 1932. Un genet, que bé podria ser Juan-Antonio Juan Sanchis (1898-1937), posa per a l’escena; dos cotxes entren lentament com si vingueren de la venta; després es mostren uns plans de l’interior de la bodega, en què es veuen dos treballadors i un altre després, el propietari José-Ramón Juan Sanchis (1906-1985) i una escena en què dos operaris carreguen un bocoi en un camió, fent-lo rodar per unes guies, l’acció dels quals és observada per dos senyorets ben mudats, ubicats davant d’un cotxe.

L’escena posterior mostra una colla de dones forrant garrafes a l’aire lliure, potser a l’antiga destil·leria d’alcohol, vora el riu. Eixes dones ben bé podrien ser Mercedes la Parpalloca, María la Tenca, Milagros l’Estanquera, Pura la Coca, Teresa Orgue, Consuelo la Cacaua, Pilar la Gabriela, Maria la Palloca, Maria l’Alguacila i moltes més.

Després assistim a l’acció d’un home amanint el vimen, que bé podria ser Batiste Mompó Bernabeu, que va aprendre l’ofici de forrar garrafes a l’Olleria. Les imatges posteriors tenen com a protagonistes un treballador reparant tonells, que podria ser José Ortiz Belda; un home i una dona tapant botelles, aquell servint-se d’una màquina; i huit dones en una taula, etiquetant botelles dels productes «Anís Ayelo» i «Nuez de Kola-Coca». El corol·lari de tantes faenes es mostra en forma d’uns estants plens de botelles ja enllestides per a ser expedides a les «províncies d’Espanya».

Les imatges posteriors canvien de tema, i passen a mostrar les tasques administratives: transcorren al despatx ocupat pels germans Joaquín i Juan-Antonio Juan Sanchis, este escrivint a màquina, asseguts davant del medaller; i també ensenyen la caixa forta; un empleat entra per la porteta i lliura uns documents a Joaquín Juan Sanchis, que va signant-los amb esme. El medaller al·ludit (que encara penja en una paret de la fàbrica), l’encapçala la llegenda «Viuda de Joaquín Juan Mompó». Per tant, degué ser confeccionat entre 1922 (any en què enviudà Isabel Sanchis Pla) i 1928, ideat molt probablement per Joaquín Juan Sanchis, que era el director de facto de l’empresa. Però este medaller mereixeria un altre escrit, que revelaria informacions molt curioses i sorprenents.

L’escena següent canvia parcialment de germans: ara és José-Ramón Juan Sanchis qui apareix assegut davant de Joaquín; van entrant treballadors varis i Joaquín Juan els va donant instruccions; tot seguit hi ha un primer pla seu signant papers amb una ploma estilogràfica, mentre que el seu germà José-Ramón apareix d’esquena; la càmera enfoca una porta oberta i es veu un treballador que passa i després una lleixa plena de llibres.

Tot seguit la càmera torna als despatxos; en una taula, quatre hòmens ‒dos dels quals fumen puro havà‒ treballen amb papers; un d’ells s’alça, dona la mà i se’n va, tal volta representant que ha tancat un acord comercial.

Ve després una escena en què intervenen sis escrivents: dos primer, un de jove i l’altre vell; dos altres en la mateixa situació; i dos més darrere, encarats a la finestra per on entra la claror de la plaça. Aleshores passa, per darrere dels escrivents jove i vell, un xiquet, com mudat amb roba clara. És Joaquín Juan Mompó (1923-2022), pare de qui escriu açò: es gira i mira cap arrere, com volent comprovar que algú el seguix; en efecte, passa vestit de mariner el seu cosí, Víctor Reig Juan (1920-1998). I prosseguix amb un pla des de dalt, mostrant dos escrivents jóvens asseguts, el primer dels quals és esquerrà; i encara n’hi apareix un altre de més vell, al fons.

Els dos xiquets tornen a eixir en el pla següent, ara toquejant una màquina, pareix que més de calcular que d’escriure. Sentint-se atrets per la càmera, es giren cap a qui els filma.

I la pel·lícula, s’acaba dient «FIN. Emérita Films. Barcelona».

Per tot, una joieta a preservar i conservar.

 

Ximo Juan-M.