Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"


jueves, 30 de julio de 2026

Nostalgia. Rafael Belda Ureña (Programa festes 1976)

 

Siento una profunda nostalgia por las cosas de Ayelo que van desapareciendo; por ello, guardo en mi archivo todo aquello que me permite recordar y revivir el pasado.

A través de estos textos y recuerdos quiero recuperar desde vivencias recientes hasta anécdotas antiguas que muchos ya apenas recordamos:

-El traslado del mercado de la plaza del Mesón a la plaza del Palacio (1887).

-La inutilización de uno de los sellos del Ayuntamiento (1888).

-Curiosos acuerdos como el de abril de 1888, donde se pretendía "sacar el mayor producto posible en arbitrios extraordinarios arrendar las pelotas de los que se dedican a este juego..."

Mi intención es seguir recopilando y compartiendo con todos los ayelenses estas historias, tanto alegres como tristes, para mantener viva la memoria de nuestro pueblo a través de este medio.

Un Abrevadero

Fue en el año 1924, cuando lo realizaron para que nuestras caballerías tuvieran donde apagar su sed al ir y regresar de sus trabajos. Ayelo tenía pocas aguas y había que aprovecharlas al máximo. Ahora todo ha cambiado. Y este abrevadero tal vez sea el que mayores recuerdos nos traiga. El estaba presente cuando nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos guardábamos esas largas colas para llenar, en su fuente, los cántaros y botijos. El, presente en nuestras conversaciones y también discusiones. El, presente cuando sentados, en su banquillo, murmurábamos por aquello de tener que pagar diez céntimos de cada cántaro que llenábamos. El era testigo de las parejitas que, sentadas en su banquillo, quedaban reflejadas en sus aguas. Pero fue testigo fiel de las alegrías pasadas por los jóvenes festeros, fueran o no marineros...

Ya no lo tendremos más...

 

Un puente

Es el de Ayelo. Digo que es el de Ayelo, porque el que tenemos ahora creo no lo es. El pez gordo se come al pequeño. Es ley de vida. No debiera ser así. Nuestro puente tenía que estar todavía en pie. Nos hacía falta y nos hacía compañía. Sin embargo, alguien (Obras Públicas) lo consideró de ellos, ciertamente lo era, y por un puñado de monedas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario