Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"


jueves, 15 de diciembre de 2011

Aportación a la historia de Ayelo de M. Cap.XII



El Padre Jofré, defendiendo a un loco. Pintura de  Joaquín Sorolla. Foto: Google Imágenes.


BENEFICENCIA

Dice Almela y Vives en su obra Valencia y su Reino, al comentar la fundación en Valencia del primer manicomio del mundo (idea lanzada por fray Juan Gilaberto Jofré, en su famoso sermón, donde se dolía cómo en la calle era maltratado un loco), que la ciudad de Valencia era literalmente "muy hospitalaria". Y nosotros añadimos que muy caritativa. Y los ayelenses no lo han sido menos. Porque, desde muy antiguo, Ayelo se preocupó de sus pobres, habilitando espontáneamente lugares donde recogerlos.

Cuando nuestro pueblo apenas contaba, según Cavanilles, con 200 casas, existía un refugio para el sereno, los desvalidos del pueblo y los mendicantes que venían de paso.

Aquel refugio vino a convertirse en un incipiente asilo cuando, en 1837, un benemérito matrimonio, el compuesto por Juan Bautista Calabuig y Rita Castelló, adquirieron las casas números 1 y 3 de la calle Honda (hoy del Hospital), y después de repararlas las entregaron al Ayuntamiento para «Asilo de pobres y enfermos del pueblo y también para refugio del sereno". Salvo estas dos diminutas casas, cuya pequeñez es patente si miramos hoy el solar que ocupaban (convertido hoy en terraza), en la dicha calle Honda o del Hospital, no hemos encontrado hasta aquí noticia de que el Ayuntamiento colaborara con aportaciones de ninguna clase para el sostenimiento del incipiente asilo. Y fue durante muchos años, desde 1837 a 1882, o sea durante cuarenta y cinco año. Madoz, en su citado Diccionario, lo reconoce así: "Ayelo tiene —dice— un hospital fundado en 1840 para enfermos pobres del pueblo, sin más renta ni emolumentos que las limosnas de los vecinos."


Jardín empedrado en el que fue el solar del antiguo Hospital, en el barrio del Fondo.  
Es en el año 1881 cuando el Ayuntamiento de Ayelo toma cartas en este asunto. En sesión de 18 de diciembre se procede al primer nombramiento de un regidor síndico (como se llamaban entonces a los concejales), como depositario y administrador de aquella casa de caridad, nombramiento que recae en don Miguel Juan Bellot. El que se nombrara un administrador indica que los donativos aportados por el vecindario para el sostenimiento de aquel incipiente asilo comenzaban a ser estimables.

Al año siguiente, y en sesión de 4 de enero de 1882, el Ayuntamiento nombra a Magdalena Nadal portera y encargada de aquel asilo, con la dotación de cien pesetas al año. Esta es la primera aportación económica del Ayuntamiento para sostenimiento de aquella casa, aportación que hoy nos asombra por su pequeñez. Sin embargo, Magdalena aceptó y a ella se le entregaron, bajo inventario, los enseres y las ropas de la misma.

Y por último, en sesión de 15 de enero de 1882 se procede a la creación de la primera Junta Directiva del asilo, Junta que se amplía en 5 de marzo del mismo año, en que el Ayuntamiento declara a la institución de simple asilo a Hospital-Beneficencia, de conformidad con la Ley de 20 de junio de 1849 y Reglamento de 14 de marzo de 1852.

Según el artículo 13 del citado Reglamento, se nombra la siguiente Junta:

Presidente: D. Vicente Juan Juan, alcalde.
Vicepresidente: D. Eusebio García García, cura. Administrador: D. Miguel Juan Bellot.
Facultativo: D. Enrique Herráez Aguirre.
Regidor: D. José Galiana Rico.
Vecinos: D. Fermín Vicent Gironés y D. Valeriano Castelló Colomer.

Placa cerámica que recuerda al matrimonio fundador del viejo Asilo Hospital. Se encontraba en la fachada del antiguo edificio.

A partir del citado 5 de marzo de 1882 tenemos oficialmente creado el Hospital Beneficencia de Ayelo de Malferit. Iniciado como una creación de pura caridad de los vecinos, pasa a ser una institución oficial de carácter local.

Vamos a ver su trayectoria:

El Ayuntamiento, hasta ahora y como hemos dicho, sólo había aportado el sueldo de la portera-enfermera y las casas una y tres de la calle Honda; pero el vecindario seguía aportando donativos, a los que pronto se añadirían los legados testamentarios.

El primero y más importante fue el de las hermanas doña María y doña Rufina Sanz Belda, por testamento de 5 de octubre de 1886 ante el notario de Onteniente, don Guillermo Ruiz, legado dedicado "al establecimiento de una casa de Beneficencia en donde se recojan y alberguen a los pobres de Ayelo de Malferit". Importaba once mil seiscientas treinta y cuatro pesetas, y que, seguido por otros legados menos importantes, fueron la base económica de la fundación (en 1875 ambas hermanas habían otorgado otro testamento con el mismo legado).

La Junta de Beneficencia abre, a partir de marzo de 1882, su libro de actas. A través de su contenido vemos que la Junta no tardó mucho en entrar en conversaciones con las religiosas franciscanas que, al fin, vinieron a hacerse cargo de la institución. En el acta número 1, de 8 de marzo de 1888, se planteó el determinar si la administración de la Beneficencia la tenía que llevar el Ayuntamiento a través de un administrador, que a la sazón era don Fermín Vicent Gironés, o las monjas que iban a llegar. Se acordó que fueran las últimas, a las cuales se les entregaría la casa y efectos bajo inventario.

Entrada al edificio del Hospital Beneficencia desde los jardines del "Ensanche" en la actualidad.


La reunión de la Junta de 26 de abril de 1889 es importantísima y memorable, verdadera acta fundacional, no ya de la Beneficencia, sino del pequeño convento que iba a regirla. Esta acta nos cuenta que, bajo la presidencia del señor alcalde don Antonio Mompó Vicent, después de celebrarse en la iglesia parroquial la santa misa, oficiada por el señor cura don Eusebio García, ante un gran concurso del pueblo, ocupando la sagrada cátedra don José Fogués, profesor del Seminario Conciliar de Valencia, se hizo entrega, a tenor del acta número 1 y al Instituto de Hermanas Terciarias de San Francisco de Asís de Valencia, y en su representación, la madre general, sor Francisca de la Concepción, del edificio, enseres, administración, etcétera, quedando instalada la comunidad, compuesta de una superiora y tres hermanas.

Según lo convenido, y mediante la asignación anual por el Ayuntamiento de 850 pesetas al año, las monjas se comprometían no sólo a cuidar de la Beneficencia propiamente dicha (cuidado de enfermos, impedidos, etc.), sino a organizar una clase de párvulos gratuita para ambos sexos, naturalmente cuando el proyecto de la nueva casa se llevara a cabo. Porque, visto el local de la calle Honda por la comisión que actuaba al efecto (compuesta del señor alcalde, el señor cura y la superiora), pareció insuficiente para los fines propuestos, aceptándose sólo interinamente, acordándose levantar otro.

Preguntado don Miguel Ulldemolíns, director espiritual del Instituto Franciscano, si las monjas podrían salir por el pueblo a pedir limosna, contestó afirmativamente. Los viejos de Ayelo recordamos aquel par de monjitas que encontrábamos a veces por nuestras calles, que visitaban nuestras casas, y aquella simpática hermana Bernarda, tan pedigüeña. En todos los hogares se las atendía con algún donativo en dinero o en especies.

En 1890 se elige el emplazamiento del nuevo hospital, adquiriéndose por mil pesetas a su propietario, don Joaquín Mompó Doménech, un solar de tres hanegadas de secano, sito en las afueras del pueblo, entre el camino de les Forques y las tierras del citado señor Mompó. Y comenzaron las obras, pues... "todos los asistentes a aquella Junta deseaban cooperar a fin de que vivan con más ilustración los párvulos y más comodidad los enfermos".

El proyecto del nuevo edificio era muy ambicioso; constaba de dos plantas y se levantaron los muros hasta el final del segundo piso, interrumpiéndose las obras al cabo de ocho años, posiblemente por falta de fondos.

Pero en 9 de marzo de 1902, el alcalde, que lo era entonces don Manuel Sancho Ferri, convocó a la Asamblea General de la Junta de Beneficencia, a los principales contribuyentes del pueblo, para animarles a seguir las obras suspendidas desde hacía cuatro años. Los acuerdos fueron:

1º Declarar de carácter particular el Instituto Beneficencia, con arreglo a la legislación vigente, puesto que contaba con legados suficientes para su mantenimiento.
2º Nombrar una comisión compuesta por el alcalde, el juez municipal y los señores don Enrique Sancho Bernabeu, don Joaquín Belda Doménech, don Bautista Aparici Belda, don Bautista Mompó Vicent, don Enrique Ortiz Garrigós y don Rafael Juan Beneito. Los tres primeros como vocales natos en representación de las autoridades locales, y los restantes como interesados en los donativos, comenzando entonces las aportaciones de particulares (1).
3° Dar empuje a la continuación de las obras bajo la dirección exclusiva de la Junta.
4º Declarar anulados todos los acuerdos y contratos anteriores.


Década de 1960. Las monjas cantando con un grupo de párvulos en el patio del Hospital Beneficencia.

Las obras se terminaron en el año 1913. Y el acto de inauguración del nuevo edificio fue de lo más solemne, constituyendo para Ayelo un día de fiesta. El acontecimiento se narra en el acta número 7 de la Junta de Beneficencia, que extractamos a continuación (acta del 14-12-1913).

Terminadas las obras había que proceder a la bendición de la capilla, antes de su inauguración. El día 2 de enero fueron congregados a la puerta del nuevo hospital, tomando asiento en los bancos previamente colocados las autoridades e invitados y un gran número de vecinos. Se dio principio con la bendición de la campana, fabricada en Adzaneta, apadrinándola doña Clara Sancho Mompó y el señor alcalde; a continuación se bendijo la capilla, terminando estos actos a las cinco de la tarde.

A las ocho de la mañana siguiente la comitiva compuesta por el clero, la Junta de Beneficencia, el Ayuntamiento y numerosos vecinos se dirigieron desde la parroquia a la capilla de la Beneficencia, donde se formó la procesión para trasladar al Santísimo Sacramento, bajo palio, hasta la nueva casa. La custodia era conducida por el señor cura de Adzaneta, don Juan Bautista Colomer Satorres, natural de la villa, al que seguía el Ayuntamiento, Junta, religiosas y asilados; y por imposibilidad de hacerlo a pie (y aquí viene un detalle conmovedor), los asilados Ramón Jorge Pérez y Bautista Aparici Mompó fueron traslados en el carro del molinero Rafael Soler.

La procesión fue por la plaza del Palacio, calles de la Iglesia, de Enmedio, Mayor, hasta el nuevo hospital. Las calles estaban adornadas con arcos de papel de colores. En la nueva Beneficencia se ofició a continuación una misa cantada acompañada de armónium, que se trajo de Onteniente.

Reunidos a continuación la Junta con la superiora, madre del Corazón de Jesús, se acordó la inauguración de las clases gratuitas para párvulos de tres a siete años para el 26 de enero siguiente. El mueblaje y demás material quedaron de parte de la Junta (2).

Por último, aquel día hubo comida extra para todos los asilados.

Mª Ángeles Belda. Las fotos de las que no se cita su procedencia son del Arxiu Fotogràfic de la Biblioteca Degà Ortiz.


NOTAS:
(1) Relación de los señores donantes para la continuación de las obras del Hospital-Beneficencia de esta Villa en virtud de la suscripción abierta con tal objeto por acuerdo de la Junta de 12 de octubre de 1912.
Legado de don Bautista Mompó Vicent .................... . 5000 pesetas
Señores Belda Hermanos .........................................  1500
Hijos de don Rosendo Sancho Galiana .......................  1500
D. Bautista Aparici Belda .........................................  1000
D. Joaquín Juan Mompó ..........................................  1000
D. Jacinto Ferri Juan ................................................   375
D. Daniel Mompó Doménech ......................................  150
Señor Márques de Malferit .........................................  500
D. Bernardo Vidal Mompó .........................................  250
D. Ramón Colomer Ferri ............................................  309
D. Ricardo Sanz Ortiz ................................................  300
D. Jacinto Colomer Ferri ............................................  150
D. Juan Bautista Colomer Satorres ..............................  100
D. Fermín Belda Sanz .................................................   50
D. Rafael Juan Senabre ...............................................   50
D. Vicente Juan Senabre ..................................................50
D. Enrique Juan Senabre ..................................................50
D. José Simó Besó ...........................................................30
D. Miguel Laporta Valls ..................................................25
D. Francisco Verdú Verdú ...............................................15
D. José Ramón Juan Cerdá ...............................................15
D. Juan Bautista Bataller Calabuig ..................................15
Señores Belda Hermanos (por segunda vez) ................... 1.500
D. José Bellot Comenge ...................................................15
D. Vicente Colomer Sanz ...............................................125


(2) En 27 de enero de 1958, el Ministerio de Gobernación dictó una resolución clasificando al Hospital-Beneficencia de Ayelo, creado por doña Rita Castelló y don Juan Bautista Calabuig en 1837, al que se unió más tarde el legado de las hermanas doña María y doña Rufina Sanz Belda, establecido en su testamento mancomunado, otorgado en Ollería ante el notario señor Ribelles en 3 de marzo de 1875, como fundación benéfico-particular, con el nombre de Hospital de Beneficencia de Ayelo de Malferit, y cuya casa y bienes se inscribieron en el Registro de la Propiedad a nombre de la fundación.
Habiendo el Estado creado varias instituciones de carácter social llegó el momento en que el Hospital-Beneficencia de Ayelo ya no acogía, por inexistentes, a pobres, enfermos, ancianos desamparados, etc., retirándose entonces las Hermanas Franciscanas y quedando la guardería provisionalmente al cuidado del Ayuntamiento.
En la actualidad (1982), el edificio, sito en la Av. del Santísimo Cristo, propiedad de dicha Fundación, está esperando ser destinado a cualquier otro fin asistencial en favor del pueblo.




martes, 6 de diciembre de 2011

Les campanes d'Aielo de Malferit. (4ª part)



Campana de l'antic Hospital Beneficiència l'any 2002,  ja restaurada.


Altres campanes a Aielo de Malferit


A més a més de les campanes de l’església San Pedro Apòstol, Aielo de Malferit conserva altres campanes: la de l’antic Hospital Beneficència i la de l’ermita de San Joaquín.


Campana de l’antic Hospital Beneficència
Esta campana, també coneguda com a “Campaneta de les Mongetes”, és una interessant peça creada el 1912 a la casa Roses d’Atzeneta d’Albaida. Va ser batejada, segons documentació conservada a l’arxiu Municipal d’Aielo , el 2 de gener de 1903. 
“En la villa de Ayelo de Malferit a 13 de Diciembre de 1913, siendo sobre las tres de la tarde, fueron congregándose en la puerta del referido edificio recayente al camino de las huertas que conduce desde la Calle Mayor tomando asiento las autoridades y demas invitados en bancos preparados al efecto, hallándose en alrededor una gran muchedumbre de los vecinos se dio principio al acto del bautizo de la campana; que con este destino habia regalado el fabricante D. German Roses, de Adzeneta, por el clero parroquial de esta Villa y apadrinándola el Sr.Alcalde D. Daniel Mompó y Dña. Clara Sancho Mompó; terminado este se colocó en su sitio y con gran regocijo de los presentes se echó al vuelo quedando sastifechos de la sonoridad de la misma...” 

La campana manté la capçalera de fusta i fou inutilitzada acurtant la corda que la posava en marxa per fer-la voltejar, quan les monges, que eren les que s’encarregaven d’ella, abandonaren l’Hospital. Quan no la tocaven elles ho manaven fer a alguns encarregats com els Salineros, el Ti Manyano, el ti Marta i altres. La seua funció era la de cridar a missa a l’Hospital o celebrar festes particulars de la congregació. 

La campana en el moment de baixar-la per a ser restaurada.

És una de les poques peces conservades que, sent originàriament religiosa, és, també un element cívic propietat d’un consistori. 

L’any 2002, quan la Biblioteca Pública d’Aielo, situada aleshores a la part central de l’edifici de Hospital Beneficència,  celebrà el 50 aniversari de la seua creació i veient l’estat lamentable de conservació en el que s’hi trobava la campana, que va servir de mascota i logotip durant la celebració, es va demanar a la Colla de Campamers d’Ontinyent la seua col·laboració, ells aconsellaren una retirada immediata de l’espadanya i la seua posterior restauració.

Sergi Gómez, de la Colla de Campaners d'Ontinyent, observant l'estat de la campana abans de la seua restauració.

La colla de campaners va fer un informe exhaustiu de com la trobaren en la seua primera inspecció, gràcies al qual tenim una exacta descripció de la campaneta (1). 

I així entre altres coses diu que la Campana de les Mongetes té una boca de 41 cm., una alçada de 50 cm., i la vora de 4 cm. que ens ofereix un pes aproximat de 41 kg. Amb tres anses antropomòrfiques unides a una truja de fusta de carrasca, al moment de l’observació totalment podrida, i per tant, insegura i perillosa. Igualment estava perillós el batall. Es va valorar com una peça notable digna de ser restaurada. Segons l’informe, l’epigrafia, simple i elegant, era una sanefa vegetal de tipus modernista amb un seguit d’inscripcions esborrades que envoltaven el bronze, destrossades en data posterior a la de la fosa, i que segurament indicaven la propietat de la peça. Els únics escrits conservats eren els referents a la data de fosa: “AÑO 1913”.

La campana restaurada.


El treball de restauració va  consistir, segons proposà l’informe, en la neteja de la peça, i la reproducció de la truja de fusta i dels ferratges. A més aconsellava que els tècnics municipals idearen un original sistema manual de volteig que fera útil la campana, sense desbaratar el sostre del que aleshores era la Biblioteca. i desaconsellava l’electrificació. 

La campana seria novament hissada al seu lloc durant el Nadal de l’any 2002, i es va col·locar fent una gran festa el dia 2 de gener de 2003, data en què es complien els 90 anys de la seua benedicció i concloïen les activitats del 50 aniversari de la Biblioteca.

Ermita de San Joaquín o del Calvari abans de la seua restauració en l'any 2004.


Campana de l’Ermita de Sant Joaquín

La campana de l’ermita de sant Joaquín és molt xicoteta i també conserva la capçalera de fusta. Porta la  inscripció JESUS, JOSE, MARIA, año 1725.

Antigament la feien sonar els mateixos encarregats que la campana de l’Hospital, però amb el pas del temps es va deterior i no hi havia corda per poder-la tocar, per la qual cosa es va aprofitar la restauració del Calvari per restaurar també la campana, que es la més antiga conservada a Aielo dins del seu patrimoni campaner.

La campana, baixada de l'espadanya, per a ser restaurada en  2004.


La col·locació definitiva de la campana a punt per a ser voltejada el dia de la festa de sant Engraci va ser el dia 5 de gener de l’any 2005. 


Consideració final

I amb esta aproximació a les campanes d’Aielo finalitzem esta breu incursió en una part del Patrimoni d’Aielo molt interessant que mostra molt del passat i d’una manera de viure que ja no té res a vore amb l’actual: quan la gent pendents de les campanes sabien les hores, les festes, les defuncions, els casaments, els naixements i altres esdeveniments socials. 

Encara que les campanes són història, hem de seguir treballant per a que siguen present i futur.

Quan fa més de vint anys parlàrem amb Salvador Juan, este recordava amb enyorança a Llorenç Barber quan de xicotet començava a interessar-se per les campanes i pujava dalt de campanar per ajudar-lo. Actualment Llorenç ha aconseguit el que pocs: un renom internacional composant i interpretant concerts amb campanes.

Llorenç Barber. Foto: Mediateletipos.net

És de ressaltar este èxit a gran escala de Llorenç amb el seu ofici de músic fent parlar les campanes, evolucionant i variant en les maneres de traure la sonoritat i en la utilitat. Gràcies al seu treball  campanes d’arreu del món es mantenen vives actualment. 

Al passat i a xicoteta escala també les feren parlar tots els antics campaners i acòlits que  tocaren les campanes en Aielo emprant el llenguatge universal que tothom sabia. Amb ells, sense oblidar als que les fabricaren, es va perdre una manera tradicional de viure.

Uns i altres, es mereixen el reconeixement i que es valore i no s’oblide el seu treball.

Mª Jesús Juan i Mariló Sanz . Publicat al Llibre de Festes de l'any 1989. Les fotos de les que no es cita procedència són de l'Arxiu Fotogràfic de la Biblioteca Degà Ortiz.


NOTES:
(1) Informe sobre l’estat de la campana de l’Hospital de Beneficència-Biblioteca Pública municipal d’Aielo de Malferit (la Vall d’Albaida), Sergi Gómez i Soler, Cap de tocs i Secretari de la Colla de Campaner d’Ontinyent. D’entre tot només transcrivim el que ens mostra com era la campana, obviant els desperfectes que més endavant restaurarien.



jueves, 24 de noviembre de 2011

La azarosa vida del capitán Francisco Armengol (I)

por
Fernando Goberna





Francisco Armengol (Ayelo de Malferit, 1785 - Ontinyent, 1844). Guerrillero en la Guerra de la Independencia. Espía a las órdenes del capitán general Xavier Elío durante el absolutismo. Activo combatiente en la insurrección de los llamados realistas durante el trienio liberal en Navarra, en una de cuyas acciones su partida dio muerte al coronel Juan José Cruchaga. Capitán de infantería en la llamada Década Ominosa.


Introducción

En la exposición  que el propio Armengol dirigió a  Fernando VII, firmada en el Real Sitio de San Lorenzo el 8 de noviembre de 1825, decía lo siguiente: 

D. Francisco Armengol capitán de la 3a compañía del extinguido batallón de la División Realista de Navarra, postrado a L.R.P. de V.M. con la sumisión debida y más profundo respeto expone: que desde el año de 1808 en que los sucesos han proporcionado ocasiones de dar pruebas de decisión por los soberanos derechos de V.M. y de amor a su Real Persona, ha justificado con su conducta y servicios la resolución de perecer antes que sucumbir a la traición y a la tiranía que en distintas épocas se ha pretendido introducir en la Nación, porque jamás ha conocido otra ley que un Dios y un Rey absoluto. Ni los riesgos ni la muerte misma que había tenido a su vista distintas veces, le han arredrado jamás para sacrificarse en obsequio de su Rey y Señor; ni los tres balazos que tiene en un muslo y un brazo que le han dejado reducido a tener que andar con dos muletas, le impiden a acabar de sacrificar su existencia en defensa de V.M.

Cuando tenía, en efecto, veintidós años, en 1808, comenzaba la Guerra de la Independencia, él, como otros muchos jóvenes se había presentado voluntario en Valencia para luchar contra las tropas francesas. Durante esta guerra había pertenecido a los voluntarios primero, luego al ejército, como granadero en el Regimiento América, y cuando las tropas francesas mandadas por Suchet llegaron al Reino de Valencia a finales de 1811 había sido nombrado comandante de cuerpo francos, y mandado una partida de guerrilleros, siendo herido en una acción con las tropas francesas en Enguera. 

Mapa de España y Portugal en 1810 del cartógrafo Tomás López

Tras muchos avatares, y ya en los años posteriores a dicha guerra, había sido espía a las ordenes del todo poderoso capitán general de Valencia Xavier Elío en su lucha contra el bandolerismo y los liberales, que conspiraban, en aquellos años. Luego su retiro de la vida militar en 1820, al ser empleado en el llamado resguardo y destinado a Navarra. Allí en Navarra tendría  lugar la principal insurrección de los realistas (partidarios del rey absoluto y contrarios a la constitución de Cádiz del año doce) ocurrida en España durante el Trienio Liberal. Armengol se unió con entusiasmo a este levantamiento y en esta lucha, entre los año 1821 a 1823, destacó en muchas acciones, aunque la que le dio más celebridad fue en la que él, y su partida, dieron muerte al coronel navarro Juan José Cruchaga, hecho por el cual Armengol es conocido por los historiadores de aquella guerra. Caído herido y hecho prisionero en esta campaña estuvo varios meses sentenciado a muerte en la ciudadela de Pamplona, se salvó por muy poco, por la entrada de las tropas francesas del duque de Angulema y por el subsiguiente sitio de Pamplona por las mismas, y por las de la División Realista de Navarra al mando del conde de España, y capitulación de la ciudad en septiembre de 1823.

Luego Armengol, con la vuelta del absolutismo, recibió la confirmación de su grado de capitán de infantería y varias condecoraciones, aunque lo cierto es que, por su cojera, quedó sin posibilidad del servicio militar activo, o como él mismo dice fueron sus heridas las que le impidieron terminar de acabar su existencia en defensa de su rey.

Sus últimos años los pasó, como comentaré, en su pueblo natal, en Fuente la Higuera y finalmente en  Onteniente en donde murió. En los años cuarenta del siglo XIX se le podría ver en esta última población, ayudado de muletas para andar, convencido de haber luchado, hasta el sacrificio, por la religión, por su patria y por su rey. 

Muy pocos sabían su historia, quizá los más cercanos a su círculo de amistades, a los cuales narraría alguna cosa de su vida en aquellos momentos en los que, con un vaso de aguardiente en la mano, se animaría a contar. 

Cromo del primer centenario de la Guerra de la Independencia

Años 1785 a 1808

(Sobre su nacimiento, familia y juventud hasta la Guerra de la Independencia)


En una carta escrita por el propio Armengol firmada en Pamplona el 22 de enero de 1826, carta  que más adelante comentaré, el mismo dice que nació en Ayelo de Malferit el 5 de agosto de 1785; este dato concuerda con un índice parroquial hecho en el siglo XIX por el rector Juan Bautista Bataller según los Quinque Libri parroquiales, libros que hoy ya no existen. Su segundo apellido era Bordería, pues fue hijo de José Armengol y Francisca Bordería Vidal, ésta era oriunda de Fuente La Higuera. Al parecer este matrimonio tan sólo tuvo otro hijo llamado Vicente que quizá no llegó a la edad adulta. 

Los Armengol se habían establecido en Ayelo en la segunda mitad del siglo XVII, su oficio principal quizá era el de  arrieros, aunque también habían sido agricultores y, ocasionalmente, taberneros, al menos a esto es a lo que se dedicaba un tío suyo, hermano de su padre, llamado Francisco, el cual se casó con una hermana de su madre llamada Vicenta Bordería, así que ambos eran tíos suyos por partida doble. 

En los protocolos del escribano de Ayelo Francisco José Martínez y Vicente y los de su hijo, también escribano, Manuel Martínez Carreres (cuyos libros están en el Archivo Municipal de Ontinyent), se pueden encontrar estos y otros datos como por ejemplo el de que su abuelo se llamaba José, y el de que otro hermano de su padre, Pedro Armengol, fue religioso mercedario.

De su tío Francisco, el que fue tabernero, existe un protocolo del 28 de diciembre de 1804 por el cual el ayuntamiento le da la concesión anual de la taberna, con condiciones tales como la de dar al ayuntamiento cinco reales de vellón por cada cántaro de aguardiente que se consumiera. De su padre, en cambio, he encontrado pocos datos, seguramente se ocupaba también de ir por los caminos con el carro para transportar mercaderías; debió de ser de carácter decidido como lo fue el de su hijo, pues, como ahora comentaré, también luchó en la guerra contra las tropas francesas, y fue muerto en la acción de Enguera en la que el propio Armengol fue gravemente herido. De lo poco que he podido encontrar de su padre mencionaré una escritura del 10 de diciembre de 1810, en la cual consta que era labrador y que vendía una pieza de tierra huerta, en la partida conocida por La Lloma, a un arriero del pueblo llamado Vicente Belda y Bernabeu. Esto era ya, por lo tanto, comenzada la Guerra de la Independencia. 

De este mismo año hay otro protocolo de 28 de marzo que hace referencia al que seguramente era un primo suyo, se trata de unos poderes que otorga un José Armengol el cual servía, por entonces, como soldado en el Regimiento de la Maestranza, y estaba con licencia temporal.

(continuará)

Fernando Goberna. Publicado en la revista Almaig, año 2010. Ilustraciones: Redacción del blog.

viernes, 11 de noviembre de 2011

MALNOMS D’AIELO DE MALFERIT (II)

Naps d'Aielo


EL MALNOM DELS HABITANTS D’AIELO DE MALFERIT


Aielo de Malferit és conegut per una curiosa exclamació que sovint diem els seus habitants: JAS¡. Expressió que té com a resposta immediata de l’interlocutor D’AIELO SERÀS¡

Esta exclamació és tan nostra i peculiar com el MERA¡ que diuen a Ontinyent o PUES¡ de la Font de la Figuera. Però els habitants d’Aielo, també som coneguts com naberos o els del poble del nap. 

De la mateixa manera que la meitat de la gent d’un poble parla de l’altra meitat, una part dels pobles de la vall parlen dels altres. Tal volta és exagerar, però el que sí és cert és que entre pobles veïns sempre han existit unes relacions, que van de l’amor a l’odi en un obrir i tancar d’ulls. Sempre junts i sempre barallats, de vegades parlant bé i de vegades criticant. De les crítiques sorgeixen els malnoms amb els quals es coneixen alguns pobles. I així com les persones s’identifiquen amb un malnom, els pobles també.

María Requena Arabí "la Comadrona"


Els d’Aielo diem als de L’Olleria: L’Olleria PATAMANOS, L’Olleria PILLERIA o L’Olleria XIRIVIA; i els de L’Olleria ens contesten: AIELO NAP. Però per què? 

L’origen no es coneix, l’únic que se sap és que els naps cultivats a l’horta d’Aielo de sempre han estat, i són, molt apreciats per tota la vall d’Albaida, la Costera i l’Alcoià. Els llauradors d’Aielo de Malferit anaven per tots els pobles venent les seues fruites i verdures i sobretot es venien els naps, que fet el fet, eren els que donaven més bon gust quan es cuinaven. A Aielo, sobretot es guisaven per fer la cassola d’arròs al forn o l’arròs caldós que s’acompanya de fesols i els gustosos naps.
Miguel Ferrándiz (Aielo de Malferit 1877-Ontinyent 1962), mestre i poeta va escriure alguns poemes deixant constància de l’apreciat nap. Els versos destriats de les Cançons per a ronda diuen així:

D’un nap molt gran que colliren,
feren allí el campanar; 
i de les sobres i arrels, 
en el riu feren l’Arca(da).

El nap d’Aielo té fama,
té fama de ser molt bo; 
per quintars fan els encàrrecs
tots els que saben açò.

El nap d’Aielo té fama,
té fama de ser molt bo;
el que menja naps d’Aielo,
en tota sa vida es mor.

Pepa Martínez "La Xales" i el seu marit Rafael Aparici.
També Miguel Ferrándiz fa referència en Cançons per a ronda dels malnoms que s’utilitzaven a Aielo a principis del segle XX. Un poema mostra una anècdota que li ocorregué a un matrimoni d’aieloners format pel Llop i la Rabosa:

CRIDANT AL METGE

Un metge anà al meu poble,
molt jove encara,
que en la llengua i costums
sempre estudiara.
I a mitjan nit,
sent que cridant li deien:
“Alce’s del llit!
Vinga-se’n a ma casa,
senyor doctor;
vinga prompte i no tarde,
faça el favor!”
I ell, complaent,
s’alca, i a la finestra
se n’ix corrent(s).
-Qui eres ? – li pregunta
al que cridava.
I este: -Jo sóc el Llop
-li contestava.
-Tu el llop? Adiós!
Em fa més por encara
que un gos rabiós.
-No tinga por, sóc home
com els demés;
el Llop és un malnom,
malnom només.
I al dir així,
el metge se serena 
i torna a eixir.
-A qui tens mal(ament) en casa?
-ell li diguè.
I el Llop, contestant-li:
-Mire vosté,
molt malaltosa
la dona tinc.
-La dona?
-Sí, a la Rabosa!
-Què és el que té –pregunta.
-El part deu ser.
Vaig de seguida, espera’t;
que vull saber,
recontramon,
d’un llop i una rabosa
què vindrà al món.


José Ramón Martínez "Maquinero"


En un altre poema mostra el seu desacord per la utilització dels malnoms en el poble. Entenem que com a mestre d’aquells temps, el que  pretenia des de l’escola, era evitar la parla col•loquial tan arrelada. Tal volta hui en dia no pensaria igual i consideraria els malnoms com una mostra d’identitat personal. El que està clar és que, de la mateixa manera en temps passats com ara, els malnoms segons com es diguen poden agradar o no. Un malnom bonic dit de manera despectiva pot resultar ofensiu; i al contrari, un malnom lleig dit amb estima, acaba sent bonic. Així, Miguel Ferrándiz, al seu poema pretén cremar-los tots en la foguera de sant Joan. A continuació, transcrivim la part on parla directament dels malnoms:

PER A LA FOGUERA

Com la nit de Sant Joan
focs s’acostuma a fer,
a la porta de ta casa
mon folklore et portaré;
així(na) et podràs lluir
cremant noms lletjos i vells
que se diuen per lo poble
perquè no els diguen mai més.

Els malnoms que vull que cremes
són entre altres, els següents:
Àngel, Bous, Blanco, Bessó,
Bala, Baona, Blanquet,
Bodega, Bellús, Basquetes,
Bo, Borroro, Granerer,
Borreguera, Benissò,
Boix, Cucala, Barranquets,
Conill, Casilda, Coletes,
Carreno, Xorrut, Cepell,
Blaia, Culata, Cabrero,
Xorringo, Xato, Xolet,
Carriculà, De la casa,
Cocentainero, Cerer,
Dau, Coresmo, Quatrerals,
Faixa, Dindon, Cacauet,
Llorença, Serio, Cimolsa,
Selmo, Loco, Portugués,
Mariola, Molla, Nano,
Nàssia, Negrito, Palet,
Puntero, Mossú, La Punta,
Pelón, Cellut, Salomé,
Pistola, Pinyó, Pillaes,
Pelossa, Pando, Botget,
Pelili, Putxol, Penyasco,
Rapantoni, Tramusser,
Rull,Sirrema, Safanòria,
Raspo, Cebolla, Reiet,
Roc, Reverte, Regimiento,
Cigüenya, Soldat, Torrent,
Tòfol, Turballos, Cornero,
Rina, Surdo, Campaner,
Carriles, Esquilaor,
Fusero, Guatla, Gabriel,
Garrofa, Gonçales, Orfe,
Fasseüra, Jolivert,
Marrossa, Mellat, Moreno,
Mal-alma, Macoc, Mansem,
Teularí, Catxo, Cosetes,
Tontorrona i Correndeu.

Quina foguera més gran
que al teu Sant li podràs fer,
si en paciència vas cremant
malnoms, que passen de cent!

De tots els malnoms que Miguel Ferrándiz va cremar sols es salvaren: Blanco, Bessó, Bala, Blanquet, Bodega, Blaia, Cacauet, Campaner, Garrofa, Molla, Moreno, Nàssia, Rull, Reiet, Surdo, Tramusser, Xato i Xorrut.

Mariló Sanz i Mª Jesús Juan

sábado, 29 de octubre de 2011

Les tombes de la primera dècada del s.XX al cementeri d'Aielo de Malferit





L’any passat, per celebrar la festivitat de Tots Sants, convidàrem tothom a fer un passeig especial (vegeu les entrades "Una mirada al silenci" i "Làpides del s.XIX al cementeri d'Aielo de Malferit"), era una ruta pel nostre cementeri .

Volíem donar veu al silenci, mostrant algunes de les làpides més antigues d’aieloners. Volíem fer-los homenatge després de tants anys hi soterrats.

Este any continuem el camí encetat i mostrem les làpides conservades de la primera dècada del segle XX (1900-1910), traslladades des de l’antic cementeri, intentant relatar una xicoteta ressenya de les persones que ocupen estos nínxols que compten amb mes de cent anys d’història, tot un patrimoni funerari d’Aielo que hem de respectar i cuidar. 

Celebrem doncs així esta festa de recordatori i memòria dels avantpassats ja difunts, homes i dones que treballaren i visqueren al poble que tots compartim.



D. José Vidal Ortiz
26 mayo de 1908
A los 70 años
R.I.P
Su esposa e hijos


Sols hem trobat d’esta dècada un total de huit làpides, des de 1902 a 1909. Poques làpides per fer un estudi exhaustiu del l’estil funerari més característic i utilitzat en aquella època, però observant-los ens adonem que la majoria eren gravats austers, predominant com a elements decoratius la representació d’ àngels molt semblants o la decoració vegetal de rams de  fulles i flors, i en les altres restants observem simplement una creu (símbol d’eternitat) com a ornament que acompanya les inscripcions que identifica a la persona soterrada al nínxol. També s’aprecia  l’ús del vidre com a tancament del nínxol i per a protegir la làpida de les inclemències climàtiques. Este sistema ja el trobem utilitzat en algunes làpides del segle XIX.



Dª Teresa Calabuig Castelló
Falleció 27 julio 1906
A los 64 años de edad
R.I.P
Su esposo e hijos


Totes les làpides tenen les abreviatures “R.I.P”, que formen les inicials de la fórmula litúrgica “Requiescat in Pace”, la traducció seria “Que repose en Pau”. Ninguna d’elles porta fotografia del difunt soterrat.
Dos de les làpides estudiades estan fetes a València i una a Ontinyent, les altres restants no porten marca del fabricant.

Tot el conjunt segueix una formula semblant, D. Dª davant del nom, excepte una,  curiosament la del difunt Fulgencio Belda, que sabem era un reconegut empresari de l’època.

I a l’apartat del record de les famílies, destaca la làpida de Fermin Vicent, la seu esposa anota el seu nom complet i la làpida de Rafaela Sancho a la que s’afegeix el cognom del marit Liñana.

El costum d’utilitzar el marbre blanc per als difunts xiquets, albaets i joves solters ho trobem representat en la làpida de Maria Colomer, una xiqueta que va faltar amb solament 10 anys.



Maria Colomer y Colomer
Falleció 28 noviembre 1904
A los 10 años 
R.I.P
Recuerdo de sus padres



L’edat de defunció és aproximada entre tots els soterrats, destacant l’ancianitat, per a aquella època, de Fulgencio Belda, que va morir als 82 anys.

Fulgencio Belda, fabricant d’aiguardents,  era el tio de Batiste Aparici, que suposem l’introduiria en el coneixement de la fabricació de begudes alcohòliques  portant-lo, així, a ser un dels tres fundadors de la botelleria.



R.I.P
Fulgencio Belda Juan
3 enero 1903
A los 82 años de edad
Su sobrino
B. Aparici Belda


Cal destacar i fer una paradeta en la làpida de Fermín Vicent, encara recordat pels majors del poble. Conten que era una persona rica, i solia repartir totes les setmanes pa amb xocolate entre els xiquets d’Aielo. Fermín encara que es va casar dos vegades no va tindre descendència.



D. Fermin Vicent Gironés
Falleció 13 mayo 1902
A los 70 años de edad
R.I.P
Su esposa Dª Teresa Vicent Juan 


Curiosament observem que totes les persones soterrades que mantenen la  làpida ( moltes s’han trencat per deteriorament i abandonament) són propietaris, com se solia denominar en aquells anys a la gent acomodada i amb moltes propietats. Enrique Ortiz i Balbina Pinter eren també mestres del poble (podeu consultar més informació sobre ells en esta entrada).



 D. Balbina Pinter Albert
30 abril 1907 - a los 55 años
D.Enrique Ortiz Garrigos
9 octubre 1909 - a los 66 años
R.I.P.
Sus hijos



Per altra banda, Rafaela Sancho era la dona de D. José Liñana Sales, un dels  metges que cuidaven la salut dels aieloners en esta primera dècada del segle XX junt a  D. Lorenzo Llabres Fornes. A l’any 1908 va morir el pare del metge Lorenzo LLabres, D. Gabriel LLabres que també era de professió metge-cirurgià i accidentalment s’hi trobava a Aielo el dia que va faltar. D. Gabriel era natural d’Inca (Mallorca, Balears).



Dª. Rafaela Sancho Barber
de Liñana
fallecio 20 abril 1904
A lo 47 años
R.I.P.
Su esposo e hijos


En aquella primera dècada del segle passat, els aieloners, sobre tots els xiquets més menuts, patiren les febres tifoides de 1906-07 i en 1908 els aieloners suportaren el xarampió, una altra malaltia infecciosa que afectaria a tota la població. 

A banda, consultant les partides de defunció, trobem accidents molt greus que costaren la vida, com el de  la persona que es va ofegar a la bassa de Santiago, a la Peña Mira i una altra ofegada en el pou del Teularet als Serrans. I va haver altra defunció a conseqüència d’una ferida amb hemorràgia, un homicidi, així com altres malalties comunes que anaven disminuint el nombre d’habitants del poble.


D. José Colomer Calabuig
Falleció 17 agosto 1903
A los 65 años de edad
Su esposa hijos y nietos le dedican este recuerdo
R.I.P



MªJesus Juan Colomer
Mariló Sanz Mora

lunes, 17 de octubre de 2011

Aportación a la historia de Ayelo de M. Cap.XI







LA ENSEÑANZA EN AYELO


El primer Parvulario

Por diferentes circunstancias que no vamos a analizar aquí, los llamados parvularios son hoy de una necesidad elemental. Aparte de las consideraciones de orden pedagógico, la madre, antes sólo ama de casa, sale hoy de la misma en busca de otras actividades, las más de las veces remuneradas; necesita, por tanto, encargar a otras personas o instituciones la custodia de sus hijos: de aquí la necesidad de los parvularios.

A finales del siglo XIX y principios del XX existía un parvulario situado en la plaza del Palacio llevado por Doña Josefa "La Castellana" y ayudada por Brigideta "La de les ulleres", que después tendría su propio parvulario en el Raval. En la foto, datada entre 1905-1910, vemos a Brigideta rodeada de niños (del libro : "Aielo de Malferit. Imatges de Vida").  

Hemos conocido en Ayelo una señora llamada doña Josefa. Posiblemente era maestra titular; hablaba siempre el castellano; por tanto, deduzco que no era del pueblo, y tenía su parvulario en la casa de la Plaza del Palacio, hoy número 8, en el rincón formado por esta casa y la de la viuda de don Rafael Colomer. Allí, con las puertas abiertas de par en par, a una y otra parte de la entrada, hemos visto, sentados en diminutas sillas, a aquellos pequeños ayelenses a los que doña Josefa hablaba constantemente, haciéndoles callar y estar quietecitos... Tenía una auxiliar, que era Brigideta Sanchis, "la de les ulleres", que casi todo Ayelo recordará todavía hoy y que después también ella tuvo su parvulario en su casita del Raval.

Bastante más tarde apareció el segundo parvulario, el de las Hermanas Franciscanas, que comenzó a funcionar en enero de 1914, después de inaugurada la nueva casa de Beneficencia de la Avenida del Santísimo Cristo o Ensanche.

Las Hermanas Terciarias de S. Fco. de Asís impartían clases gratuitas a los  párvulos de 3 a 7 años en el edificio del Hospital Beneficencia desde su inauguración en 1914. Allí enseñaron las primeras letras e inculcaron el espíritu religioso a varias generaciones de ayelenses. En la foto, de 1932, aparecen la hermana Teresa y la hermana Consuelo junto a un grupo de 38 niños (del libro : "Aielo de Malferit. Imatges de Vida").  

Las escuelas graduadas

Madoz, que como hemos dicho publica su Diccionario en 1848, atribuye a nuestro pueblo dos escuelas de primera enseñanza: Una, frecuentada por 80 niños, y la femenina, por 60 ó 70 niñas. Los maestros percibían 2.500 reales al año cada uno, pagado del fondo de propios, o sea del Ayuntamiento.

Hemos conocido a Ayelo con sólo dos escuelas, al parecer unitarias, para chicos y chicas, y conocimos a los que entonces las regentaban: dos admirables maestros, don Leonardo Carreres y doña María Arabi.

Doña María impartía las clases en su misma vivienda del carrer Vell (hoy San Antonio), vivienda que tenía su fachada a la Plaza del Palacio. Recordamos haber pasado por allí y ver las puertas de la casa abiertas de par en par; a la izquierda, entrando, estaba la mesa de la maestra sobre una alta tarima; a la derecha, las alumnas, que debían ser las mayores, porque aparecían silenciosas y atentas.

De lo expuesto deducimos que las escuelas graduadas comenzaron a funcionar en Ayelo relativamente tarde, sin que podamos precisar la fecha exacta. Lo que sí parece seguro, según fidedignas noticias, es que cuando se inauguraron las entonces nuevas escuelas (hoy viejas) y tituladas de San José de Calasanz, se impartía la enseñanza dividida en tres grados.

Año 1900. Dª María Arabí posa a las puertas de su casa, que hacía de escuela, con un grupo de alumnas que lucen sus mejores vestidos para la ocasión (del libro : "Aielo de Malferit. Imatges de Vida"). 


Este grupo escolar no hubiera podido estar situado donde está (en pleno Ensanche) si antes no se hubiera abierto el tal Ensanche. Antes de que esto hubiera tenido lugar, para salir del pueblo por la calle Mayor había de practicarse un zig-zag o ángulo recto, doblando (al salir de la calle), primero a la derecha y después a la izquierda, y pasando por la misma puerta de la Beneficencia, ir a la Creu a buscar la carretera de Onteniente. De modo que la salida rectilínea de la calle Mayor estaba taponada por un elevado bancal, propiedad de los hermanos Daniel y Joaquín Mompó, que rodeado de tapia, menos en la parte recayente a la dicha calle Mayor, que era de verja, constituía un delicioso huertecillo, donde los dueños recibían a sus amigos. Aquello constituía un estupendo mirador de toda la calle Mayor hasta las cuatro esquinas (cruce de las calles Mayor y En medio).

Echarles de allí sin un expediente de expropiación era difícil, ya que el pueblo tenía su salida más antigua por la continuación de la calle de la Iglesia. Y fue Joaquín Belda Doménech el que, apelando al bien del pueblo, convenció a sus primos hermanos, Daniel y Joaquín Mompó Doménech, para que consintieran en destruir su querido huerto, que quedó convertido, en parte, en carretera y jardines, que llamamos Ensanche, hoy Av. del Santísimo Cristo.

Pues bien, en parte de aquel lugar, precisamente a la izquierda, saliendo del pueblo, se levantan hoy las citadas viejas escuelas, cuyo solar fue donado al pueblo por el benemérito ayelense don Bautista Aparici Belda.

El día de la colocación de la primera piedra de estas escuelas, el 25 de octubre de 1925, fue un día de gran fiesta para Ayelo, pues, además, se bendijo e inauguró el cuartel de la Guardia Civil, hoy vacío.

Doña Mª Ángeles Belda, además de cronista de la historia del pueblo, también fue protagonista de ella. Aquí la vemos, el 25 de octubre de 1925, como madrina en el acto de colocación de la primera piedra de las nuevas Escuelas Nacionales. Foto: Arxiu Fotogràfic Biblioteca Degà Ortiz. 


Por la mañana las autoridades provinciales y locales (asistieron el presidente de la Diputación y el gobernador civil de la provincia, entre otras), con Su Eminencia, el cardenal Benlloch y los padrinos, marcharon a la iglesia, donde el cardenal ofició una misa por los ayelenses fallecidos. De allí, la comitiva y el señor cardenal, revestido, marcharon al solar predicho, donde tuvo lugar la bendición y colocación, por Su Eminencia, de la primera piedra. Siendo padrinos don Bautista Aparici Belda y la señorita Angeles Belda Soler. En el mismo acto se firmó la correspondiente acta. Era entonces alcalde del pueblo don Miguel Colomer, y cura párroco, don Cipriano Valero.

A continuación, el padrino, don Bautista Aparici, ofreció una comida a Su Eminencia el cardenal y autoridades en la casa palacio de los marqueses de Malferit, cedido amablemente por sus dueños.

Pero una primera piedra es sólo una piedra; luego había que levantar en él la escuela, y habiendo sido nombrado alcalde de Ayelo don Vicente Barber, consiguió dar un ritmo acelerado a las obras, comprometiendo al vecindario, que aportó gratuitamente jornales y materiales hasta terminar el edificio en breve plazo (1).

Maria Ángeles Belda

NOTAS:
(1) Recientemente, en 14 de junio de 1980, se celebró el cincuentenario de la inauguración de estas escuelas. Comenzaron los actos con una misa en sufragio de los maestros difuntos que ejercieron en el pueblo. A continuación fue descubierta una lápida conmemorativa en la fachada principal de las Escuelas. Por la tarde hubo festival infantil y charla sobre la conmemoración a cargo de la señorita María Angeles Belda, y por último, al día siguiente, comida de hermandad de maestros y autoridades.