Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"

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domingo, 28 de noviembre de 2010

Aportación a la Hª de Ayelo de Malferit. Cap II


por
MªÁngeles Belda Soler





El Ayelo más antiguo se construyó sobre el terraplén que domina el río y el barranco de Albert, una muralla natural profunda y difícil de escalar que constituía una formidable defensa en tiempos de inseguridad generalizada. Foto: Postal de los años 60. Colección de Enriqueta Martínez





Capítulo 2

LA PRIMITIVA FORMACION URBANA DE AYELO.
LAS MURALLAS Y "ELS PORTALETS".


Hacer una descripción aproximada de cómo era nuestro pueblo en sus comienzos, cómo fue creciendo y evolucionando, es empresa que, por falta de documentación al respecto, sólo puede basarse en la analogía, en las tradiciones locales y, sobre todo, en la observación de las partes viejas del pueblo.

Dejando la prehistoria, los períodos romano, visigótico y musulmán, para arqueólogos y especialistas, vamos a intentar deducir cómo era la alquería de Ayelo, de la que nos habla el Llibre del Repartiment; alquería poco más tarde denominada lloch (o loch), en los decenios inmediatamente posteriores a la llegada de D. Jaime el Conquistador.

Permítanos, sin embargo, que aludamos algunas veces a períodos pasados. Sabido es que en los últimos tiempos de la dominación romana sobrevino en nuestra península una ruralización de las gentes, que, huyendo de las ciudades, recargadas de enormes impuestos, se establecieron en el campo, al abrigo de sus pequeñas rentas agrícolas. Surgieron entonces por nuestra geografía regional las "villas", grandes, medianas y pequeñas, cuyas tierras, cultivadas por esclavos, siervos y hombres libres en régimen de una especie de aparcería (modalidad que los romanos habían imitado de los helenísticos), dieron lugar a la dispersión de la población rural valenciana, que, a su vez, originó numerosas de las poblaciones actuales: aldeas, villas, ciudades.

Una de aquellas pequeñísimas "villas" fue, posiblemente, la llamada alquería de Ayelo, al momento histórico del Tratado de Almizra, de 1246, que es cuando de jure entra Ayelo a formar parte del reino cristiano de Valencia.



Tras la reconquista, la proximidad de Ayelo al rio Clariano atrajo a la población de las alquerías cercanas. El pueblo comenzó a crecer al
tiempo que estas quedaron deshabitadas.


Existe la tradición de que Ayelo estuvo rodeado de murallas; incluso hemos leído que se derribaron en 1700. Vamos a analizar el fundamento de esta tradición y si corresponde a la realidad.


Dice Torres Balbas en su obra "Las ciudades hispano-musulmanas" (1) que, en la época musulmana, "los campesinos pobladores de almunias y alquerías refugiábanse, en caso de peligro cristiano, en torres y fortalezas.., desde cuyos adarves, salvando tan sólo la vida, contemplaban el arrasamiento de sus mieses y el saqueo e incendio de sus casas". En Ayelo no hay tradición de haber existido ni torre ni castillo. Opinamos que los ayelenses debieron pertenecer a aquellos campesinos que, "salvando sólo la vida", se refugiaban, en caso de peligro cristiano, en la fortaleza más próxima, posiblemente Onteniente, cuya vila (aún llamada así a la parte más alta y antigua de la ciudad) debía estar entonces bien fortificada.


El Fondo es el barrio más antiguo de Ayelo de Malferit. Su estructura urbana es típicamente musulmana con calles angostas, casas pequeñas y "açu-cats" o callejones sin salida como la calle Valls


Opinamos asimismo que Ayelo no estuvo rodeada de murallas en el sentido que se da a esta palabra en la arquitectura militar. Pero sí consiguió en parte, estar encerrado en él mismo, aislado del exterior por elementos de su topografía y de acuerdo con la disposición de sus viviendas. Tuvo, indudablemente, sus puertas que conducían al exterior del pueblo, a campo abierto. Así, con el tiempo, no se derribaron las murallas (que de ser así hubieran dejado, al menos, rastro de sus cimientos); pero se suprimieron sus puertas e incluso alguna casa para facilitar las salidas (el último ejemplo, bien moderno, fue el derribo de la casa de la calle Vieja, que enfrenta con la calle de las Tres Avemarías).

Si se contempla el pueblo desde el río (junto al puente) se advierte que las casas de la izquierda están edificadas sobre el terraplén formado por el río y el barranco de Albert. Este terraplén resulta una muralla natural, profunda y difícil de escalar, una defensa formidable en cualquier tiempo de inseguridad. Este grupo de casas constituyen el Ayelo primitivo. Después se iría construyendo hacia la derecha, hasta formarse lo que ]lamamos El Fondo, con su puerta hoy del Carmen (posiblemente modificada). Y si contemplamos las viviendas de la derecha del dicho arco observaremos que están edificadas sobre un muro natural altísimo, buscando, indudablemente, su seguridad: son las casas que hoy forman la pequeña plaza llamada Travesía de la Virgen del Carmen.


Ampliación de una foto del año 1986 donde se ve la parte trasera de las casas de la C/S. Antonio. Podemos apreciar como fueron construidas a modo de
muralla sobre la ladera del barranco de Albert

Resumiendo: de la sedicente muralla de Ayelo sólo nos restan los muros naturales que sostienen las casas más cercanas al río, y que si no constituyeron murallas en el sentido estricto de la palabra, sirvieron como tal, ya que aislaban al pueblo del exterior. Luego hablaremos de las puertas.

Parece indudable que nuestro pueblo comenzó a crecer a partir de su reconquista, absorbiendo gentes de las alquerías cercanas, atraídas sobre todo por la abundancia de agua que proporcionaba el Clariano y que permitía el regadío (que se inició, según los especialistas, a partir del siglo XI) y por el simple crecimiento vegetativo de la población musulmana, más prolífica que la cristiana.

Así, el barrio más antiguo, que llamamos El Fondo, tiene una estructura típicamente musulmana. Las casas son pequeñísimas, las más pequeñas del pueblo, y, aunque remozadas, no han podido crecer en metros cuadrados, y "açu-cats" o callejones sin salida, característicos de los pueblos y ciudades musulmanas, en las que las calles, a decir de los especialistas, no eran lugares de paso, sino vías privadas propiedad de los vecinos, consecuencia del sistema de vida social y familiar musulmán.

De todo este conjunto musulmán, repetimos, la parte más antigua, a nuestro parecer, es la plazoleta hoy denominada calle del Hospital, y en el siglo pasado, calle Honda. Entre las familias que la habitan existe la tradición, en los más viejos, de que las hoy casas señaladas con los números 12 y 10 eran antaño hostal, cuando posiblemente estaban aún vigentes las normas de la Carta de Repoblación y, por tanto, dicho hostal era una regalía del señor de Ayelo.


El Arco del Carmen fue la primitiva y única entrada al pueblo cuando este no rebasaba la cota de la actual C/Iglesia


Mayor credibilidad tiene la tradición de las puertas del pueblo. La primitiva puerta del pueblo estaba donde hoy está el arco del Carmen. Sería en principio la única, y más tarde, la principal. Se explica que así fuera porque, como es sabido, a falta de caminos los hombres han utilizado siempre las orillas o márgenes de los ríos que se ofrecen sin grandes obstáculos para llegar a los poblados levantados a sus orillas. Bastante más tarde, cuando creció de Sur a Norte, rebasó la cota de lo que es hoy calle de la Iglesia, se abrieron dos "portalets" o puertas secundarias. Y si observamos la toponimia del pueblo nos será fácil situarlos: son los pasos más angostos que van de calle a calle; el primero, avalado además por la tradición, es el Portalet, que ha dado su nombre a la familia que todavía hoy vive cerca del mismo, en la placita de la Fuente. Este portalet ocupaba el punto más estrecho entre las casas señaladas con los números 8 y 9 (o quizá algo más arriba) y que da paso entre la placita de la Fuente y la calle de En medio.


Cuando bastante más tarde el pueblo creció de Sur a Norte se abrieron dos nuevos portales. Uno estaba en la plaza de la Fuente y dio origen al apodo de una familia, els Portalets, cuya casa estaba junto al portal


El segundo "portalet" estaría situado al final de la calle Vieja o de San Antonio, entre la casa denominada de Baix del Sant, señalada con el número 55, y la casa de enfrente, la número 1 de la calle de las Tres Avemarías. Por esteportalet se saldría al Raval (corrupción de arrabal), palabra derivada del árabe rabat, barrios exteriores al núcleo principal de población, fuera de las murallas. Así era nuestro Raval primitivo, siendo, al parecer, las casas más antiguas las situadas a la izquierda de la continuación de la calle Mayor, deducida esta apreciación por la menor capacidad del solar de dichas casas.



Otro portal estaba en la C/ San Antonio, entre la casa llamada de Baix del Sant (por la imagen de S. Antonio) y la primera casa de la C/ Tres Avemarías


Es muy arriesgado deducir por dónde se cerraba el pueblo por el Este, pero hemos de considerar que la calle sin salida denominada de Valls, de carácter musulmán, debió formar parte de ese recinto aislado del exterior, por lo que alguien llamó murallas de Ayelo.

Que los habitantes de Ayelo, hasta la repoblación de 1610, eran mayoritariamente musulmanes lo atestiguan los documentos. Sin embargo, no existe tradición de que hubiera en el pueblo una mezquita.

Lo que se explica porque los moriscos de Ayelo estaban oficialmente bautizados. Hacía tiempo que un decreto obligó a los moros vencidos, después de la conquista de Granada, a bautizarse o a salir del país. Desde entonces los que se bautizaron y quedaron aquí ya no se les llamó mudéjares, sino moriscos, y, desde luego, persistían en sus prácticas musulmanas. Tampoco hay tradición de dónde se encontraba el cementerio anterior al viejo que muchos ayelenses han conocido. Pero tenemos noticias de testigos presenciales de que en las obras de desmonte realizadas con motivo de la construcción de las escuelas viejas, aparecieron numerosas tumbas, prueba de haber servido aquellos bancales de un viejísimo cementerio de Ayelo, sin poder precisar época.


Notas:

(1) TORRES BALBAS: Las ciudades hispano-musulmanas, tomo II, p. 437.

Fotos: Arxiu Fotogràfic Biblioteca Degà Ortiz.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Vicente Requena Malchirant: un home bo




Vicente Requena Malchirant
(Aielo de Malferit. 1891-1970)


Indagar sobre Vicente Requena “Bollero” per a mi ha segut un plaer, ja que és un personatge que ha fet història en la vida pública d’Aielo de Malferit en diferents aspectes.

La gent més jove no haurà sentit parlar d’ell, però de segur que els que són un poc més majors donen bona referència, tan com a persona com del seu bon fer. I que millor que rendir-li un xicotet homenatge.

Anem a recordar la vida i trajectòria de Vicente en el 40 aniversari de la seua mort.


Vicente Requena al banc de les autoritats a l'esglèsia


Va nàixer a Aielo dins d’una família humil el 9 de Novembre de 1891 al carrer dels Sants de la Pedra número 99.

A son pare li deien Vicente Requena Satorres, era jornaler i a sa mare Josefa Malchirant Mateu. Ella es dedicava a les tasques pròpies de la casa, com la majoria de les dones casades, a més de pastar, coure i vendre algú que altre tradicional panellet denominat “bollo” (fet amb farina de dacsa) que era el pa que podia menjar la gent més humil, per això el malnom de “Bolleros”.

Nét per la línea paterna de Vicente Requena Martí i Magdalena Satorres Bernabeu i per la línea materna José Ramón Malchirant Tudela i Aurora Mateu Almiñana. Els primers naturals d’Aielo i els segons de Benigànim, però tots veïns d’Aielo de Malferit.

Vicente tenia quatre germans, Ramon, Bautista, Josefa i Romualdo, sent ell el major.


Vicente amb gent d'Aielo a les escoles Velles


Els seus primers estudis els va cursar en els baixos de l’antic ajuntament que era on anaven els xiquets. Les xiquetes com que eren menys anaven a casa de la mestra.

Com que la situació econòmica de final del segle XIX i principis del XX no era massa bona, calia posar-se a treballar de ben menuts, però amb Vicente es faria una excepció.

De xiquet ja se li veia que era una persona amb inquietuds, responsable i respectuosa. I per ser persona aplicada va continuar els estudis i la corresponent formació per a poder ser Guàrdia Civil.


Vicente 1er per l'esquerra sentat amb companys, anys 20


La primera destinació com a Guàrdia Civil va estar a Bilbao, on va passar un grapat d’anys. Aquesta ciutat la recordaria tota la vida amb una certa nostàlgia. Després fou destinat a la Comandància de la Guàrdia Civil de València.

El 16 d’agost de 1919 D. Joaquín García Dobón, sacerdot de l’església parroquial de Sant Pere Apòstol i en la capella del Santíssim Crist de la Pobresa va unir en matrimoni canònic a Vicente Requena Malchirant, de 27 anys i a Rafaela Martinez Vicent de 26 anys, natural i veïna del poble. D’aquest matrimoni va nàixer un xiquet que li posaren de nom també Vicente.

Prompte el destinarien més a prop del seu poble, sent resident de la caserna de la Guàrdia Civil de Bocairent, d'Ontinyent i de l’Olleria.

A l’època de l’estraperlo Vicente va fer la vista grossa més d’una vegada quan alguna gent del poble anava a moldre blat d’amagat per les nits a distints molins, entre ells destacar el molí la Grillén que es trobava a la zona de la Clariana d´Ontinyent. La gent tenia molt de respecte i por a la Guàrdia Civil ja que aquest afer estava prohibit i molt perseguit.


Festes Patronals de 1964, la Regina va ser Lucinda Requena.


Vicente com que no denunciava a ningú tots els anys havia d’anar a València a rebre les amonestacions dels seus superiors.

Va estar a la Guerra del Rif (1912-1928) també anomenada Guerra del Marroc, aquesta es va originar per la sublevació de les tribus rifenyes (regió muntanyosa del nord del Marroc) contra la ocupació colonial espanyola i francesa, afectant principalment a les tropes espanyoles. La Segona República li va llevar condecoracions i amb açò la conseqüent rebaixa de sou i com que a la Guerra Civil (1936-1939) va estar amb el bàndol republicà en acabar-se esta amb la victòria del bàndol nacional va rebre idèntic tractament acabant-li de llevar les condecoracions que li quedaven, així que, ni parlava bé d’uns ni dels altres.

Quan es va jubilar va formar part de la vida política del poble.


Benedicció de la nova bandera de la Casa Quartell de la Guàrdia Civil, 1959.


A finals de l’any 1945 quan era la màxima autoritat del poble D. Amado Martínez Castelló, Vicente va exercir de Tinent Alcalde, fins el 20 de Febrer de 1947 que presentà la seua dimissió.

Segons els llibres que hi ha al registre civil d´Aielo sabem que Vicente en Juliol de 1946, als 54 anys començà la seua tasca com a Jutge de Pau exercint aquesta funció fins a l’octubre de 1964 quan ja contava quasi 73 anys.

Foren 18 anys al capdavant del Jutjat de Pau d´Aielo mediant i donant fe de manera imparcial en els diferents Actes de Conciliació que se li van presentar.


Vicente Requena junt a mossén Juan Sanchis Requena i autoritats



En un acte de conciliació, el Jutge ha d’intentar posar pau entre les dos parts, tan siga el resultat amb avinença o sense avinença la diligència s’arxivarà i si alguna part no esta d’acord ha de començar un nou procediment en un Jutjat de 1ª Instància.

Abans en un acte de conciliació tenien un gran paper el anomenats “hombres buenos” que eren persones de confiança que coneixien i defensaven la causa tan de la part demandant com de la demandada.

Com a exemples curiosos a continuació detalle tres Actes de Conciliació en els que Vicente va intervenir per a posar Pau.

*Un marit celebra un acte de conciliació amb la germana soltera de la seua dona, vol:

-Que esta reconega que el seu sogre va comprar una màquina de cosir “singer” i que uns anys després la va cedir a la seua filla hui la seua dona, fent-ho constar darrere del títol de propietat i signant el donant la donatària i tres testimonis.

-Que aquesta entregue immediatament al demandant com a marit i legal representant de la seua dona la ressenyada màquina de cosir que té en el seu poder sense títol ni raó alguna.

La demandada diu que no donarà la màquina de cosir sense ordre expressa del senyor Notari, amb la qual cosa l’acte acaba sense avinença.



Junt a mossén Juan Sanchis Requena i el mestre D. Leonardo Carreres (1er per la dreta)


*El propietari d’un bancal celebra acte de conciliació amb el propietari d’un terreny limítrof, vol:

-Que el demandat reconega que la cavalleria “asnal” que posseeix ha entrat en el bancal del demandant i s’ha menjat set oliveres joves.

-Que pague 100 pessetes per danys i les despeses del procés (taxa judicial actualment suprimida).

El demandat ho reconeix i accepta i l’acte acaba amb avinença.


*Una dona viuda reclama a la seua nora:

-La quantitat de quatre pessetes setmanals en concepte d’aliments per haver-li cedit els bens al seu fill i que a la mort d’aquest havia deixat de recibir-les.

-Que havent mort el seu fill sense successió torne els bens rebuts aportats al matrimoni per cessió d’herència.
La demandada diu que el pacte el tenia en el seu fill i que aquest havia pagat fins que va morir i que els bens del matrimoni li pertanyen per haver estat casada.

Acaba l’acte sense avinença.



Vicente , com a autoritat municipal en la benedicció de la bandera


Un altre aspecte que desde sempre va destacar en Vicente fou la disponibilitat. Alguna gent del poble es traslladava fins a Ontinyent per a fer operacions bancàries. El numero de clients anava creixent i es feia necessari afavorir aquest servei, però com que no era rendible per a l’entitat no volien obrir una oficina a Aielo.

La Previsora d´Ontinyent (la gent com que no sabia dir-ho deia la professora) es va establir a Aielo de forma provisional en 1957.

A casa del tio Sento Requena, com era conegut Vicente, situada al carrer del Mig número 36, venien els empleats de banca tots els dijous a poqueta nit, ja que era quan la gent que treballava al camp tornava a casa. Allí es muntava una xicoteta oficina bancària pel tal d’obrir cartilles d’estalvi.

Ell feia molta propaganda per a que la gent obrira una cartilla, a partir de 100 pessetes ja se’n podien obrir una. Era una manera de tindre els estalvis en lloc segur perquè guardar-los a casa era un perill, te’ls podien furtar o se’ls podien menjar les rates, a més d’un li va passar.

Anys després la Previsora passaria a anomenar-se “Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Onteniente”. I va durar fins que en 1967, degut a la gran quantitat de clients, varen obrir una oficina al carrer Església a l’altura de la placeta de l’hostal, en casa de Milagro “Cantares”.


Inauguració de la “Caja de Ahorros”, 1967.


En el segle XIX la majoria de pobles tenien un Notari en propietat però no se sap massa bé per què el vam perdre a Aielo. Com que la gent necessitava de les gestions pròpies d’aquest, el tio Sento també va posar sa casa al servei del Notari, el qual venia cada cert temps. Va ser un gran benefici per a tot el poble per a no tindre que desplaçar-se a localitats pròximes.

La casa de Vicente fou casa de tots i per a tot. Li agradava caçar amb gos i garrot, les armes de foc les tenia mes que avorrides, el contacte amb la natura era una de les seues passions.

Vicente Requena Malchirant va morir el 24 d’octubre de 1970 a l’edat de 78 anys havent tingut una vida intensa en l’aspecte professional i més si cap en humilitat.

A qualsevol persona major que li pregunte com era Vicente em diu que era molt alt, més de dos metres, amb els cabells sempre a l’u, moltes vegades amb boina i jupetí, mai no duia corbata, sols vore’l ja causava respecte, però també diuen que era servicial, amable i cordial, en definitiva, un home de be. Cert seria quan va estar 18 anys al capdavant del Jutjat de Pau i va portar una vida sencera dedicada als demés.


Vicente Requena esmorzant al camp


Gràcies a aquest treball he descobert molta història dels meus avantpassats. Val la pena indagar en el nostre passat i el millor és preguntant a alguna persona major ja que aquestes són una valuosa font d’informació.

Perquè: LES VIVÈNCIES D’AHIR SÓN LA HISTÒRIA DE HUI I SI NO SABEM D’ON VENIM DIFÍCILMENT SABREM CAP A ON ANEM.

Rafael Morant Requena. Maig, 2010. Publicat en el Llibre de Festes de l'any 2010. Fotos: Arxiu Fotogràfic Biblioteca Degà Ortiz

lunes, 22 de noviembre de 2010

Un aieloner en les Corts de Cadis



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La Junta de Cadis convoca al poble a recolzar la Constitució de 1812. Pedro Aparici y Ortiz, nascut a Ayelo de Malferit, fou un dels 184 diputats que van signar la seua aprovació



PERE APARICI I ORTIZ

Ayelo de Malferit, 1762 - València, 1829. Va ser advocat dels Reials Consells, relator de lo civil de la Reial Audiència de València, i diputat en les Corts de Cadis entre els anys 1811 a 1813.



Escric aquestes notes sobre la vida de Pere Aparici per a la festa de Sant Antoni
amb el meu pensament en la mort que va tenir el meu xicotet gos Blaqui,
la qual va ocórrer en juliol passat en les proximitats de la caseta Ortiz.
FERNANDO GOBERNA I ORTIZ.


El nostre paisà Pere Aparici i Ortiz va nàixer en 1762 (així es pot veure en el valuós Index Juan Bautista Bataller de l'arxiu parroquial). Era un del fills del matrimoni format per la germana major del canonge Ortiz (Josep Ortiz i Sanz que va ser un dels més destacats il·lustrats espanyols de l'època dels regnats de Carles III i Carles IV), Vicenta i el llaurador Antonio Aparici. Sembla que, tal i com vaig dir en el programa de l'any passat, tenien la seua casa al carrer de Sant Antoni, així que Pere va ser un dels xiquets d'aquest veïnat del carrer vell.

Quan va tenir l'edat Pere es va traslladar a València per tal d'estudiar a la Universitat, volia estudiar la carrera de dret. Així, en 1783 (quan son oncle el canonge Ortiz estava a punt de tornar de Roma) va obtenir el títol de grau, i, posteriorment, en 1787 (l'any de la publicació del Vitruvio de son oncle) el d'advocat dels Reials Consells després d'haver passat les proves en la Reial Audiència de València. Un any després va contraure matrimoni amb Benita García Ibáñez que era natural de Ibi. Van tenir la seua casa en la històrica plaça de Sant Lluís Bertran de la València d' aquells anys.


Plaça de Sant Lluís Bertran en València, on van viure P. Aparici i la seua família



En 1792 va ser nomenat per a formar part de la Junta de Govern Econòmic del Col·legi d'Advocats de la propia València; i en 1796, després de guanyar un concurs-oposició, ocupa la vacant de relator de lo civil d'aquella Reial Audiència.

Al principi de la Guerra de la Independència (1808 - 1814), quan en la ciutat es va anunciar, per la Junta Central, la convocatòria de les Corts, Pere va ser elegit representant de la parròquia de Sant Esteban per a formar part de la junta d'electors. Celebrada aquesta junta en febrer de 1810 amb la finalitat d'elegir als disset diputats i quatre suplents que corresponien a la demarcació territorial del Regne de València, Pere, per sorteig, va eixir el primer del quatre suplents.

El 9 de gener de 1811 li va ser comunicada l'orde de la Junta de Presidència de les Corts per a que es traslladara a Cadis per a ocupar un lloc de diputat en substitució de D. Josep Caro, al qual no se l'havia acceptat l'acta per no ser natural del regne de València.

El viatge per anar a Cadis el va fer amb tota la seua família. En gener de 1811 estava en Alacant esperant poder embarcar-se en algun vaixell cap a Cadis (hi ha que tenir en compte que gran part de territori espanyol estava ocupat per les tropes franceses), finalment ho va aconseguir y arribà a l'Illa de San Fernando (que està prop de Cadis) on estava reunit el congres. El 9 de febrer, pocs dies abans del trasllat de les Corts a la pròpia Cadis, Pere va jurar el càrrec de diputat. En aquesta ciutat, que estava assetjada per les tropes franceses, tindrien lloc, en l'Oratori de San Felipe Neri, les sessions de les Corts Extraordinàries a les quals ell va acudir com a diputat. El seu fill Josep Aparici i García va quedar en l'Isla de San Fernando per a estudiar en l'acadèmia militar (va arribar a ser un destacat historiador de temes militars i membre de l'Acadèmia de la Història).



Passaport atorgat a D. Pedro Aparici y Ortiz. València 8 de gener de 1811. Encara que Cadis estava bloquejada pels francesos, Aparici va entrar en la ciutat el 30 de gener acompanyat per la seua dona, dos fills i un criat. Foto: Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Junta de Andalucía

El 18 de aquest mateix mes de febrer de 1811 Pere va ser designat per a formar part de la comissió de poders del Congrés, i el 24 d'abril següent, per a un temps de tres mesos tal i com deia el reglament de les Corts, va ser elegit per al càrrec de un dels dos secretaris de la cambra (poc després el numero de secretaris s' ampliaria a quatre).

La primera intervenció d' importància de Pere com a parlamentari va ser en la sessió del 9 de juny d'aquest 1811 quan es debatia sobre el decret d'abolició dels senyorius jurisdiccionals (recordem que Ayelo estava sotmés a aquest règim), per a defendre la seua abolició. El 9 de juliol següent va ser nomenat per a formar part de la comissió que tenia que encarregar-se de l'estudi de tot lo relacionat amb dit decret, el qual va ser aprovat el 6 d'agost d'aquest mateix any (per coincidència Ayelo celebraria, anys després, les festes patronals també el 6 d'agost de cada any).

De tots es conegut que el 18 de marc de 1812 va ser aprovada la primera constitució que va tenir Espanya (publicada el dia 19), amb la qual començava el parlamentarisme de l'època moderna. Pere va ser un dels cent huitanta i quatre diputats que va signar la seua aprovació i així consta al peu d' aquest text constitucional.



En les sessions d'aquestes Corts Extraordinàries del 31 de març i 1 d'abril del següent any 1813, Pere va llegir a la cambra la memòria que havia preparat sobre l'abolició del règim dels senyorius territorials en la qual fa menció del cas d'Ayelo (aquesta memòria va ser impresa després en València), la qual tractava sobre: que los dueños territoriales carecen de títulos legítimos para retener los raíces que dexaron los moriscos al tiempo de ser expelidos de España; y quanto le tuviesen, deben regularse los pagos de derechos enfitéuticos con que se concedieron dichos bienes.

L'última intervenció parlamentaria de Pere va ser en la sessió del 23 d'abril de aquest mateix any, quan es debatia una proposta de la comissió d'agricultura al respecte de l'alienació de terres no cultivades. En agost següent, poc després de que les Corts es traslladaren altra vegada a l'Isla de San Fernando pel perill del contagi, que hi havia en Cadis, de l'anomenada fiebre amarilla i coincidint, també, amb l'alçament del setge de les tropes franceses a la ciutat, Pere sol·licità a la cambra el permís per absentar-se per al temps que quedava fins a la conclusió de les sessions de les Corts Extraordinàries (van acabar el 27 de novembre, i després els diputats es van reunir en Madrid per començar les ordinàries el 14 de gener del següent any 1814). Pere deia en la seua petició que era per la seua família i la llarga absència de València, la qual també estava ja lliure de les tropes franceses. Així va tornar llavors a la ciutat on residia i al seu treball a la Reial Audiència; també va ser llavors quan es publicà la seua memòria sobre els senyorius territorials.


Cadis a principi del segle XIX. Una ciutat pròspera que vivia del comerç amb les colònies d'ultramar


Des de la restauració del poder absolut del rei Fernando VII, el 4 de maig de 1814, fins a la tornada del règim constitucional en 1820, Pere ja no va treballar a la Reial Audiència, residint, amb discreció, en la pròpia ciutat dedicat al seu treball d'advocat en el seu despatx al carrer Llopis. En l'anomenat Trienio Liberal, entre 1820 i 1823, tant sols apareix el seu nom en una llista amb els noms dels electors de la parròquia de San Salvador per a elegir càrrecs municipals.

Va morir a la ciutat de València el 25 de juliol de 1829 com a conseqüència de un atac d'apoplexia.

Ferràn Goberna i Ortiz. Publicat en el Llibre de les Festes del Carrer Sant Antoni de 2009. Fotos: Google Imatges. Peus de fotos: Redacció del blog

domingo, 21 de noviembre de 2010

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Ayer, hoy y mañana de nuestro pueblo
por
Julián Juan Mompó
escrito en 1973



El tiempo transcurre benévolo y despiadado al mismo tiempo, dejando tras sí una estela impregnada de venturas y desventuras, consecuencia lógica, en parte, del desequilibrio político-social de cada momento.

Por eso, quienes éramos niños allá por los años veintitantos y que hoy estamos ya pisando los umbrales del invierno de la Vida, recordamos con coraje y con furor, más que con nostalgia, al Ayelo mísero, ignorante y sumiso de aquellos tiempos. Mísero, porque la Miseria era la dueña y señora de todos los hogares obreros. El Hambre, su congénere, hacía estragos. La Inanición minaba nuestras energías vitales, y sólo los dotados de una vigorosa fortaleza física se resistían a caer en los fatídicos brazos de Láquesis, la última de las tres Parcas encargada de cortar el hilo de la Vida.

Aún resuenan hoy en mis oídos los plañideros y lúgubres tañidos de la Campana Pequeña llamando a "sel, sel”. Y un día... Y otro día... Y otro día... Y tan familiar se hizo este penoso y aciago acontecer que hallábamos consuelo musitándose unos a otros: "un atre angelet al Sel”.

Y es obvio decir que la causa principal de este espeluznante, tenebroso y aterrador AYER de nuestro Pueblo fue la escasísima y deficiente alimentación. El bollo de maíz — y muy poco — era nuestro alimento habitual. El pan brillaba por su ausencia, y sólo en algunos domingos y fiestas aparecía algún que otro mendrugo que era deglutido con voraz fruición.

Recordamos al Ayelo sumido en las tinieblas de la ignorancia, pues la cultura y los medios para conseguirla eran patrimonio exclusivo de las clases pudientes. Personas hubo, sin embargo, que se interesaron por inculcar los principios básicos del saber a todas las clases sociales. Y referente a esto, no puedo dejar de mencionar con reverente respeto y sincera gratitud a D. LEONARDO CARRERES (q. e. p. d.), hombre que consagró toda su vida al apostolado de la enseñanza, pero que fue impotente para atender con eficacia esta loable actividad debido al excesivo alumnado. Quienes tuvimos la suerte de asistir a sus clases sabemos con qué cariño, entusiasmo e interés nos explicaba sus lecciones. Hombre sencillo y bueno, en su corazón, estoy seguro, nunca flameó la corrosiva llama del odio. Supo perdonar, y perdonó. Y esto basta para que figure en lugar preferente y de manera indeleble en el álbum de nuestros recuerdos.


Otro hombre hubo cuyo nombre no se puede eludir al evocar aquellos tiempos. De carácter alegre y jovial, con su continuo canturrear irradiaba alegría y optimismo a todos cuantos con él se relacionaban o que se encontraban por la calle, pues para todos tenía un sonoro y afectuoso adiós. Fue el maestro de los pobres y de los más pobres. Estoy seguro de que ya sabéis a quién me refiero. Familiarmente le llamábamos el señor VISANTICO EL COIXO. Hombre austero, laborioso y tenaz, hurtó horas y más horas al ocio y al descanso para entregarse con vehemente dedicación al exterminio de esa lacra social que tanto predominaba entonces: el analfabetismo. A él acudían todos cuantos sentían ansias de saber: adultos, adolescentes y niños que no podían asistir a la escuela pública porque no tenían más remedio que trabajar desde muy tierna edad y de sol a sol, para ayudar a sus padres en la difícil tarea de acallar un poco el hambre que constantemente les acosaba.

Estoy convencido de que cuantos leamos estas líneas dedicaremos un grato y sentido recuerdo a la memoria de este hombre ejemplar, que quiérase o no, formará siempre parte, en sentido constructivo, de la historia de nuestra PATRIA CHICA.

Y, por último, recordamos al Ayelo sumiso, fatalista y resignado que soportaba mansamente las más abyectas tropelías de un caciquismo cerril, torvo y grosero que consideraba al trabajador como un ser inanimado y como parte integrante de su propiedad al igual que en tiempos del Feudalismo.


D. Leonardo Carreres en su clase, (década de 1940). Para Julián Juan era un "hombre sencillo y bueno .... que figura en lugar preferente y de manera indeleble en el álbum de nuestros recuerdos"

Por esta razón, cuando llegaban las mal llamadas elecciones, espoleados por un desmesurado afán de dominio, recurrían, para conseguir sus fines, a los más viles y denigrantes medios, desde el soborno, la traición y el engaño, hasta el desoído de los trabajadores que no votaban a los candidatos por ellos designados. ¡Qué sufrimiento moral supondría el soportar tantos vejámenes y tantos atropellos sin poder contar con una ley que prácticamente les amparase!

¡Y cuán horripilante y tremebunda debería ser, las más de las veces, la existencia de quienes, para ganarse un irrisorio jornal, tenían que trabajar de sol a sol en condiciones infrahumanas! Y, por si esto fuese poco, algunos, después de estas agotadoras jornadas, se veían obligados a permanecer unas horas más de la noche cuidando a las caballerías, para el día siguiente iniciar de nuevo la tarea.

¡Y cuál no sería la consternación que experimentarían aquellos padres, generalmente con prole numerosa, al regresar a sus sórdidos hogares, donde la promiscuidad era inevitable, y contemplar a sus hijos, fláccidos y andrajosos, cuyos rostros macilentos y de lánguido mirar denotaban que la inanición los estaba consumiendo; y no poder hacer frente a esta angustiosa situación, pues amén de los exiguos jornales, cuando los tenían, eran frecuentes los largos períodos de lluvia, lo que hacía que las deudas se acumularan más y más, llegando al extremo de que las tiendas se negaban a facilitar más alimentos. ¡Pavoroso y agobiante problema que muchos trataron de resolver o mitigar emigrando al extranjero...!

Y mientras tanto, el tiempo seguía inexorablemente su curso y, a trueque de indescriptibles sufrimientos y ríos de sangre como consecuencia de luchas fratricidas originadas por disensiones políticas y profundas injusticias sociales, hemos llegado a este próspero y venturoso HOY del cual todos gozamos.

Quienes podemos rememorar el tétrico AYER y compararlo con el esplendente HOY, vivimos más intensamente debido a que la lucha contra la adversidad, impuesta por las circunstancias, nos ha dotado de una mayor sensibilidad para percibir la gran diferenciación de este cambio tan brusco en un período de tiempo tan corto. Y quienes no han pasado dificultades y la vida les ha sido siempre fácil, no pueden sentir jamás esa inefable satisfacción que siempre proporciona el haber salido airoso de situaciones difíciles y ver brillar de nuevo el sol de la esperanza...

Evidentemente, nadie puede negar que hoy nuestro Pueblo, en términos generales, es feliz, pues el nivel de vida ha mejorado considerablemente, razón por la cual han desaparecido las causas que motivaron la infelicidad y desasosiego de antaño. La Campana Pequeña ha muchos años que enmudeció; el hambre es ya por todos desconocido; el analfabetismo ya no existe, y aquel caciquismo, troglodita y carente de sentimientos humanos, ha pasado a la historia. Trabajo hay con demasía para todos, requisito indispensable para que el bienestar social vaya cada día en aumento. Es verdad que nuestro Pueblo no tiene la suficiente capacidad de empleo para todos sus hijos; pero éstos, impelidos por un ardiente e incontenible afán de mejoramiento, no han vacilado en trabajar donde fuere, y creo que no exagero si digo que más de la mitad de nuestra población laboral sale todos los días a prestar sus servicios en los pueblos colindantes, y el aprecio a que todos se han hecho acreedores por parte de sus empresarios, es el más fiel exponente de la laboriosidad, honradez y competencia que han demostrado en el desempeño de su trabajo, honrando así el nombre de AYELO DE MALFERIT, que es el nombre de nuestro querido Pueblo. Por otra parte, nuestra incipiente industria ha experimentado un ligero incremento, creando —aunque pocos— nuevos puestos de trabajo y buenas perspectivas para un futuro de mayor desarrollo.

Producto de todo cuanto antecede es el actual progreso económico y, como derivación del mismo, el aumento demográfico, un mayor nivel cultural y una más amplia y decorosa urbanización que culminará cuando las calles estén asfaltadas, mejora que todos esperamos con impaciencia desde hace algunos años.

Y si en un lapso relativamente corto hemos llegado a esta halagüeña situación, comparada con la anterior, es muy fácil augurar para nuestro Pueblo un risueño, próspero y esplendoroso MAÑANA que ya se vislumbra a través de nuestros niños que nada les impide jugar y sonreír pletóricos de salud, y que están siendo preparados por sus maestros para, llegado el momento, poder ser útiles a sí mismos y a la Sociedad. Y de nuestros muchos jóvenes, algunos de ellos inteligentes, dinámicos y bien preparados, y que, inevitablemente son los que se han de hacer cargo de todas las actividades propias del funcionamiento del Municipio y que sabrán desenvolverse lo mejor posible dentro de los cauces por los que discurra la política nacional, apurando hasta el máximo todas las ventajas y facilidades que ésta les proporcione, cosa que, parece ser, no se ha hecho hasta ahora.

Pero lo más fundamental para que este MAÑANA sea pronto una feliz realidad consiste en que parte de los recursos económicos con que cuentan algunos ayelenses fueran invertidos en la creación de nuevas industrias que fueran capaces de absorber todos los puestos de trabajo necesarios para que ningún hijo de Ayelo tuviera necesidad de salir del pueblo para ganarse el sustento diario. Quienes no han pasado por este trance no pueden valorar la extraordinaria importancia que esto tiene. Yo sí que lo sé por experiencia.

Yo quisiera tener la suficiente capacidad de persuasión para convencer a cuantos disponen de dichos medios en el sentido de que sus inversiones serían muy productivas. Hay que tener presente que la industria es la más abundante fuente de riqueza y el motor que impulsa el desarrollo de los pueblos. Con sólo la agricultura, aunque se paguen bien los barbados todos los años, Ayelo nunca llegará a reunir condiciones para dar empleo a todos sus habitantes, y ésta debe ser la meta más importante por la que todos debemos luchar hasta conseguirla.

Aunque haya alguien que me tilde de iluso o de insensato, me atrevo a sugerir la conveniencia de que se reunieran unos cuantos interesados y entendidos en esta materia y que estudiaran qué clase de industria convendría más, y seguidamente constituir una sociedad anónima de la cual formaran parte todos cuantos quieran hasta conseguir el capital que se presupueste es necesario para la puesta en marcha de la industria que se determine. Estoy convencido de que si nuestro Ayuntamiento considera factible llevar a cabo cuanto antecede, será el primero en iniciar sus gestiones y hará todo lo posible para que ese MAÑANA que todos deseamos, se convierta, en el plazo más breve posible, en otro HOY mucho más espléndido y próspero que el actual.

Muchas gracias a todos cuantos hayan tenido la paciencia de leer este escrito, y MUY FELICES FIESTAS A TODOS.

Julián Juan Mompó. Ayelo de Malferit, julio de 1973. Publicado en el Libro de Fiestas de 1973. Fotos: Arxiu Fot. Biblioteca Degà Ortiz.