Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"

.

sábado, 2 de febrero de 2013

EL PRIMER CENTENARIO (AÑO I9O4) DEL HALLAZGO DE LA RELIQUIA EN ROMA. III PARTE


EL DRAMA LÍRICO QUE ESCRIBIÓ EL REVERENDO RAFAEL JUAN SOBRE SAN ENGRACIO, Y LA BANDERA PROCESIONAL QUE FUE BORDADA POR ENTONCES. 


En el año 1904 se cumplieron los cien primeros años del hallazgo de la reliquia de San Engracio en la catacumba de Priscila. De las celebraciones del primer centenario quiero destacar dos hechos: el drama lírico titulado San Engracio ó la semilla de cristianos, el cual fue escrito por, el que luego seria arcipreste de la iglesia de Santa María en Ontinyent, Rafael Juan Vidal, y la bandera procesional, bordada también en este año del centenario, la cual es de mi familia y, todavía en la actualidad, es sacada cada 7 de agosto delante de la imagen del santo patrono.

En 1904 el reverendo Rafael Juan Vidal estaba estudiando en el seminario de Valencia. Rafael era, por entonces, un joven que destacaba por ser buen estudiante y tener una fuerte religiosidad, además de que, como luego demostró a los largo de su vida, estaba dotado para la poesía. El drama lírico que escribió, "San Engracio ó la Semilla de Cristianos", cuyo cuaderno manuscrito de sesenta y seis páginas tiene en la actualidad su descendiente José Vicent Juan, es una obra teatral escrita en verso compuesta de dos actos, el primero dividido en dos cuadros y diecisiete escenas, y el segundo también en dos cuadros y quince escenas. El joven Rafael, al escribir esta obra debió de documentarse en obras tales como la de José Muñoz Maldonado, publicada en 1849," Las Catacumbas ó los Mártires. Historia de los tres primeros siglos del cristianismo", obra escrita con gran fervor y que fue bastante popular en su época.

El personaje de Engracio, es esta obra de Rafael Juan, es un joven tribuno de la época del emperador Nerón. La acción se sitúa en Roma y sus alrededores, durante la persecución decretada por este emperador contra los cristianos entre los años 64 y 68 de nuestra era, la cual está considerada la primera de las diez persecuciones importantes de los primeros tiempos áel cristianismo. Aparte del personaje de Engracio y del propio emperador Nerón, en la obra está de Celio que es el padre de Engracio, el cual es un patricio que tiene una villa romana al lado del mar no lejos de Roma, Claudio hermano de Engracio, Octavio, el joven patricio amigo de Engracio y también convertido al cristianismo, Pancracio, un venerable anciano cristiano, el asistente de Engracio, que destaca por ser locuaz y gracioso, además de dos oficiales de la milicia romana, uno de estos convertido al cristianismo por Engracio, soldados, un niño y su madre, criados de la casa del padre de Engracio y esclavos.

Reproducción fotográfica de mi tia abuela Balbina Ortiz Pinter y esquela con motivo de su fallecimiento en 1906.

Tal y como indica el título de la obra, Engracio es como una semilla de cristianos, pues con su ejemplo convertirá al cristianismo a varios personajes de la obra, entre estos a su propio padre. Al final de la misma, Engracio es muerto por el propio emperador Nerón, el cual, desesperado y abandonado por todos se quita la vida. En la última, y conmovedora escena, en la que están todos los personajes ante la presencia del cuerpo sin vida de Engracio sostenido por su padre entre sus brazos, el coro canta:

En pro de tu Pueblo

Engracio, tu vida,

Tu sangre vertida,

Y tu intersección

Ofrece al eterno

A que consigamos

que al fin le veamos

siempre en su mansión.


Esta obra de Rafael Juan Vidal nunca ha sido representada, que yo sepa, ni editada impresa.

Por su parte, la bandera bordada con motivo del centenario, es una preciosa tela que bordada por mi tía-bisabuela Balbina Ortiz Pinter cuando tenía quince años (murió dos años después, en 1906, cuando tan sólo tenía diecisiete años), junto con Magdalena Alemany también muy jovencita por entonces y que luego se la conoció en el pueblo con el apelativo de Magdalena la costurera; probablemente, ambas, fueron dirigidas en esta labor de bordar la bandera por las monjas residentes en Ayelo por aquellos años.


Bandera.


La tela es de raso de color rojo, también llamada damasco y lleva bordado, en hilo de oro, una letras que dicen lo siguiente: VIVA S. ENGRACIO MÁRTIR, y debajo, bordado en hilos de diferentes tonalidades, dos ramas, una de olivo, y la otra de ciprés, esta última además con pedrería engarzada, las cuales forman un arco. En el espacio que dejan estas dos ramas está bordado, en grueso hilo de oro pasado a mano, el símbolo de una P y una X, que son las dos iniciales del nombre griego de Nuestro Señor, es decir un monograma de Cristo que se encuentra en el primitivo arte cristiano, el cual, aparte de ser el emblema de la cruz era al mismo tiempo el de los mártires cristianos. Este símbolo, tal y como se ve en la fotografía que reproduzco, estaba también en la parte superior del sepulcro que contenía la reliquia del Santo, así como en la imagen procesional; a propósito de esto, yo tengo el convencimiento que este símbolo bordado en la bandera corresponde exactamente, en tamaño, al que había en el propio sepulcro de la reliquia de San Engracio. Como remate, la bandera tiene una tela de seda blanca, la cual pende del asta; dicha tela blanca tiene bordado, también en hilo de oro, el año de 1904, año del centenario del hallazgo de la reliquia en la catacumba de Priscila.

Reproducción del dibujo que hizp, en el año 1941, el escultor Jose Maria Bayarri para la Nueva Imagen de san Engracio ( archivo diocesano de Valencia)

Dos de mis hermanos mayores portando la bandera del centenário delante de la imagen de san Engracio en la procesión del 7 de agosto (finales de los años cuarenta)


BIBLIOGRAFÍA

JOSÉ MUÑOZ MALDONADO: Las Catacumbas ó los Mártires. Historia de los tres primeros siglos del cristianismo. Madrid, 1846.
ANDRÉS DE SALES FERRI CHULIO: Imaginería Patronal destruida en la Comunidad valenciana, Sueca. MCMXCIX.
SANDRO CARLETTI: Guía de lo Catacumba de Priscila, Pontificia Comisión de Arqueología Sacra Ciudad del Vaticano, 1985 (traducción de la 2ª edición italiana al español por el padre A. Recio Verganzones OFM)  En uno de mis viajes a Roma saludé personalmente al padre Antonio Recio en el Pon. Institutum Archoelogiae Chistianae 
ANTONIO FERRUA:  Inscriptiones Christianae Urbis Ramae septimo saeculo antiquitiores, Pont¡. Institutum Archoelogiae Christianae in Civitate Vaticanum, 1980. (Por medio del padre Alejandro Recio saludé, fue un momento en uno de los pasillos del Instituto de Arqueología Cristiana a este sabio padre jesuita, el cual murió hace mucho tiempo según leí en la prensa).
JOSÉ IUIS BOUZA ÁLVAREZ: Religiosidad contrarreformista y cultura simbólica del Barroco, Biblioteca de dialectología y tradiciones populares (C.S.I.C.), Madrid, 1990.
ANASTASIO NAVARRO O.EM.: Santi Quaranta. Semblanza Histórico-Artística, Roma, 1917. (Tengo una anotación mía en la contraportada de este libro que dice: En la tarde del 19 de septiembre de 1994 me regaló el propio padre Anastasio Navarro este libro en el convento de franciscanos de Santi Quaranta en Roma).
RIOPEREZ, A (OFMM): Historia Del Convento franciscano español de los santos Cuarenta Mártires y de San Pascual Bailón en el Transtévere en Roma, Guadalajara 1974.
L'ABBÉ J. GAUME: Histoire des Catacombes de Rome, Paris, 1848

Fernado Goberna
Libro de fiestas 2004