Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"

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lunes, 23 de enero de 2012

La azarosa vida del capitán Francisco Armengol (III)

AÑOS 1814 – 1820

Obtiene el retiro militar. Comisión del gobernador de San Felipe (Xátiva) para que persiguiera malhechores. A las órdenes del capitán general Elío en trabajos de espionaje y captura de conspiradores liberales. Consigue un empleo en el resguardo y es destinado a Navarra. Su llegada allí en 1820.


En su citado expediente militar consta que en 11 de octubre de 1815 obtuvo el retiro, con fuero militar, de capitán de cuerpos francos. Para entonces parece ser que se había casado con Joaquina Ferrer  la cual, por lo que ahora comentaré, debió de ser natural de Canals lugar en el que se celebraría la boda. 

Luego, continua diciendo el citado expediente, el gobernador militar de San Felipe (Xátiva) le comisionó para perseguir malhechores (es un hecho cierto que, en estos años posteriores a la Guerra de la Independencia, hubo mucha actividad de bandolerismo en tierras valencianas ). 

A propósito de esta comisión existen unos documentos sobre Armengol en el Archivo Municipal de Xátiva. Se trata de un oficio firmado por el propio Elío y dirigido al citado gobernador de San Felipe, con fecha del 16 de enero de 1816, en el cual le decía lo siguiente: "a D. Francisco Armengol, natural de Ayelo de Malferit, capitán que fue de guerrillas, le prevendrá Vs. se me presente en esta Capital, pues es necesaria su persona para averiguar cierta diligencia". Este gobernador llevó a cabo lo pedido por el capitán general y pudo saber que Armengol podía hallarse en Canals (probablemente por lo que he dicho sobre su casamiento con Joaquina Ferrer); luego lo comunicó a D. Antonio Meliana, encargado del juzgado de esta población, para que enviara al alcalde de este pueblo un oficio comunicándole el requerimiento de Elío respecto a Armengol. El alcalde de aquella población, Vicente Calatayud, envió la contestación con fecha de 18 de enero diciendo que había tratado de confirmar si estaba en la misma Armengol, y aunque parece ser que, en efecto allí residía, no lo había hallado, pero que, luego que se presentara, se lo haría saber. Y así debió de ocurrir, pues a partir de entonces Armengol  pasó a Valencia para recibir las órdenes de capitán general.





En el expediente militar se dice que intervino en la aprensión de las cabezas que intentaron la muerte del General Elío, comisión que desempeñó con valor y riesgo, consiguiendo él mismo la prisión del principal cabecilla, Francisco Cubells (alías Borrasca), quien fue entregado al General Elío; en esta comisión siguió hasta el año 1820, atrapando en todo este tiempo varios reos de consideración (todo esto constaba en documentos que Armengol presentó en su momento). 

Este Francisco Cubells fue, en efecto, uno de los mencionados en la conspiración para atentar contra Elío la noche del 17 de enero de 1817; esa noche el capitán general asistía a una representación de teatro y el plan de los conspiradores era llevar una acción violenta contra él a la salida del mismo. El plan fue descubierto y los conspiradores tuvieron que huir. Entre los que se sospechaba que habían estado dirigiendo la conspiración estaban los hermanos Bertrán de Lis, Manuel y Vicente, el fraile Asensio Nebot, el abogado Felipe Benicio Navarro y este Francisco Cubells, del cual se conocía poco, tan sólo que era del Grao de Valencia y que su apodo era el de Borrasca. 

Esa noche del 17 de enero hubo cierto alboroto en la ciudad, escuchándose disparos de arma de fuego. Alguno de los conspiradores pudieron huir embarcándose en un barco de contrabandistas, llegando a Gibraltar, entre ellos Manuel Bertrán de Lis (contra su hermano Vicente no se consiguieron pruebas aunque se sospechaba de él); al tal Borrasca se le perdió el rastro. En los siguientes días fueron ahorcados en Valencia cuatro supuestos cómplices de esta conspiración . 

Armengol trabajaba, pues, en labores de información. No obstante la detención de este Francisco Cubells, en la que él intervino, debió de producirse en la siguiente conspiración contra Elío, es decir la de Vidal, conocida por este nombre porque el principal jefe de la misma fue el teniente coronel Joaquín Vidal. El plan de la misma era provocar un levantamiento en la ciudad en los primeros días de enero de 1819. Aparte del citado Vidal y otros más, estaba implicado Félix Bertrán de Lis, un hijo del citado D. Vicente. Todo fue descubierto por una delación, y los conspiradores fueron sorprendidos reunidos en una casa de juego de billar sita en la plaza del conde de Carlet. Trece de ellos fueron ahorcados el 20 de enero, entre ellos los citados Joaquín Vidal y Félix Bertrán de Lis. Parece ser que los conspiradores habían recibido ayuda de las sociedades masónicas, y que la organización de la misma estaba en Madrid. 

Francisco Cubells, por su parte, parece ser que semanas antes de descubrirse el plan había estado en Valencia, pues Elío, por confidencias recibidas, había averiguado que se le había visto entrar en el domicilio del propio Vicente Bertrán de Lis. Después, cuando todo se descubrió, este Borrasca debió de huir a Madrid, pero Armengol le siguió los pasos hasta allí y consiguió su detención . 

Quizá como premio a sus servicios, y casi con toda seguridad mientras se encontraba en Madrid a comienzos de 1820, se le dio un empleo en el llamado resguardo, que era un cuerpo dependiente de la Hacienda Real que se ocupaban del contrabando por las aduanas, pasos fronterizos y costas. En febrero de ese año fue destinado a Navarra para cumplir allí su cometido como empleado de este cuerpo (precisamente, durante este año de 1820, el resguardo fue organizado militarmente, aunque parece que con posterioridad al nombramiento de Armengol).           

Coincide su traslado a Navarra con los días de la sublevación militar del comandante Rafael del Riego en Cabezas de San Juan (ocurrió en enero de ese año) y la del coronel Quiroga del Regimiento de España y la Corona que tenía su guarnición en Alcalá de los Gazules. Fue el comienzo de la sublevación, porque la misma no cumplió su objetivo hasta  primeros de marzo; durante este tiempo, de enero a marzo, se fueron uniendo otros militares a la sublevación, como fue el caso del general Enrique O`Donnell, que era el jefe del ejército del centro; por su parte algunos de los que estaban exiliados entraron en territorio español para unirse a la misma, tal fue el caso de Francisco Espoz y Mina (se había distinguido en la Guerra de la Independencia) el cual estaba refugiado en Francia. 

Espoz y Mina entró en Navarra y consiguió llevar a cabo la organización de partidas de apoyo a dicha sublevación, de hecho, a primeros de marzo, ya estaban dichas partidas organizadas en el valle de Baztán. Finalmente el rey se vio obligado a firmar el decreto que pedían los sublevados, lo firmó el 6 de marzo y significaba su acatamiento a la Constitución del año 1812, es decir comenzaba  el comienzo del Trienio Liberal.

Fernando Goberna.


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