Del jardí bell de València
és Ayelo ermosa flor
que escampa, arreu, les fragàncies
que despedeix lo seu cor
Miguel Ferrándiz . "Himne a Ayelo"

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sábado, 2 de abril de 2016

JOAQUÍN BELDA COLOMER. NACIDO EN AYELO DE MALFERIT EN 1891. SOLDADO EN LA GUERRA DE MARRUECOS EN 1913 Y 1914. LAS FIESTAS PATRONALES DEL AÑO 1915 (I part)






Grup escolar de Ayelo hacia 1906
 INTRODUCCIÓN
Tengo un buen amigo en Francia, se llama José Belda Vidal, y aunque sus apellidos no son franceses él nació en Tolouse (entre las muchas postales que me ha enviado hay una en la cual se ve el río Garona a su paso por Tolouse, y, según me dice, en una de las calles que allí se ven estaba la casa en donde nació). Su padre, José Belda Colomer es el motivo de este escrito: su nacimiento en Ayelo, su infancia, la época en la que fue soldado en la guerra de Marruecos y su emigración posterior a Francia una vez terminada la Primera Guerra Mundial.

Mi amigo José hizo su primer viaje a Ayelo en 1956; fue un viaje para conocer el pueblo en donde había nacido su padre; fue una aventura porque lo hizo en una moto-vespa desde Francia circulando por las pésimas carreteras de entonces, pero, al mismo tiempo, fue también un viaje muy emocionante y aún guarda mucha gratitud por la acogida que entonces le dispensaron en el pueblo. Desde entonces José ha viajado a Ayelo en bastantes ocasiones, casi siempre en verano coincidiendo con las fiestas patronales. De ahí nuestra amistad.

El año pasado también lo hizo y fue cuando comentamos que, quizá, podríamos averiguar algo más sobre su padre buscando documentación en los archivos del pueblo, es decir en el del juzgado, en el municipal y en el parroquial. Así lo hicimos y fruto de aquella búsqueda es el presente escrito.

Pero, claro, yo no puedo escribir como si nada hubiera ocurrido; tengo la necesidad de contar el estado en el que me encontró José el verano pasado. Me habían matado a mi querido Blaqui. Ocurrió a mediados de julio, era un domingo por la tarde y como otros días me dispuse a pasar la tarde en la caseta Ortiz. Blaqui y su hermano Monet estaban por allí, por las cercanías; la madre de ambos, Tunia estaba conmigo. Vi como Blaqui y Monet estaban por detrás de la casa (en ocasiones iban a un lugar que está a unos doscientos metros en donde sabían que había perros con los cuales jugar), a Blaqui fue la última vez que le vi, Monet regresó a los pocos minutos con una pequeña herida en una pata la cual desinfecte y no di mayor importancia (luego la identifique como un disparo de balín). La tardanza de Blaqui no me inquieto de momento pues en otras ocasiones había ido a buscarlo por aquel paraje y siempre lo había encontrado, pero se hizo la hora de recogerse para ir a la casa del pueblo y Blaqui no había regresado.

Salí a buscarlo y no lo encontré. Esa noche estuve esperándolo en la caseta, pero no volvió ni lo hizo en los días sucesivos. Mi inquietud fue en aumento ante los malos presagios que ya tenía. Fueron días de angustia. Testigos de mi estado de ánimo en aquellos días fueron las muchas personas a las que pregunté. Pasaron los días y finalmente tuve que hacer un gran esfuerzo para, teniendo en cuenta todos los indicios convencerme de que a Blaqui lo habían matado la misma tarde en la que lo vi por última vez, luego, el sujeto vil que lo hizo, se deshizo del cuerpo. Sujetos de esta mala calaña hay en este vecindario.

Todo el que tiene perros, y los quiere, sabe que son seres queridos que forman parte de su familia. Blaqui era muy decidido, yo le llamaba mi pequeño explorador porque era el que dirigía a su hermano en las excursiones por el campo. Días antes de esa tarde en la cual le vi por última vez también fui a buscarlo en aquel lugar; estaba con otra perra un poco más grande de tamaño, con otro perro muy gracioso aún más pequeño que Blaqui, que ya es decir porque Blaqui era muy pequeño, y a este grupo se unió Monet que iba conmigo. Todos estaban alegres subiendo y bajando márgenes, persiguiéndose y con esa sensación de libertad que a mí tanto placer me da. La tarde posterior en que fui a buscarlo y ya no lo encontré vi, en cambio, a ese perrito tan gracioso, estaba muy asustado lo cual ya me dio un malísimo presagio, seguro que el sí que vio lo que le hicieron a mi pequeño.

Por lo demás, si escribo en el programa de las fiestas es por el apoyo de un grupo de personas que todos los años me siguen, y que, me consta, que les interesan los temas de historia de Ayelo, por ellos y sólo por ellos continuó escribiendo en los programas.

1. Nacimiento e infancia de Joaquín Belda en Ayelo. Fotografía de un grupo escolar hacia 1906. El juego de fer harca y la guerra de Marruecos.

Joaquín Belda Colomer nació un día de marzo de 1891. El mismo día de su nacimiento, que era el siete de ese mes, fue bautizado en la parroquia de Ayelo por el coadjutor de la misma Juan Bautista Sanz. Fueron sus padrinos Patricio Vicent y Joaquina Belda (estos datos constan en Tomo XI, folio 259 del archivo parroquial).

Al día siguiente su padre, José Belda Garrigos, que tenía entonces treinta años y era jornalero, acudió a las nueve de la mañana al despacho del juzgado para inscribirlo; allí estaba el juez municipal Vicente Castelló Belda y el secretario Vicente Tejido y Portea. Ante ellos declaró el nacimiento de Joaquín como hijo propio y de Magdalena Colomer Belda, su esposa de 29 años. Por lo que respecta a los abuelos del recién nacido, de los paternos vivía su abuela Dominga Garrigos Calabuig, pues su abuelo Modesto Belda Vidal era difunto, y de los maternos también vivía sólo su abuela Benedicta Mira Aparici, ya que su abuelo Mateo Colomer también era difunto.

En este año de 1891 era regente en España la reina María Cristina, madre de Alfonso XIII ya que éste era menor de edad. Eran políticos de este período, entre otros, Antonio Maura, uno de los principales políticos de la restauración monárquica de 1875, Agustín Francisco Silvela, Romero Robledo, y Práxedes Mateo Sagasta. En España durante estos años los conservadores y liberales se alternaban en el gobierno.

El 17 de mayo de 1902 Alfonso XIII, que tenía dieciséis años, juraba la Constitución comenzando desde entonces a reinar; Joaquín Belda era entonces un niño de once años.
 
Los reyes D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia. De la obra de Historia de España de Alfredo Obispo.
Cuatro años después, el 31 de mayo de 1906, el rey contraía matrimonio en Madrid (iglesia de los Jerónimos) con doña María Victoria de Battenberg; cuando hacían el recorrido por las calles de Madrid, desde la iglesia a Palacio el anarquista Mateo Morral lanzó una bomba a la carroza real en la calle Mayor; los jóvenes reyes salvaron la vida, aunque hubo heridos y muertos entre las personas del cortejo. Lo cierto es que en la España de entonces la cuestión social era cada vez más importante, y los grupos anarquista más numerosos en las zonas rurales y en algunas ciudades como en Barcelona.
Jose Ortiz, alumno de 1906.

De este mismo año de 1906 debe de ser la fotografía (ver la reproducción en este escrito) de un grupo escolar de Ayelo; es una fotografía que tengo entre las mías familiares (se ve a mi abuelo José Ortiz nacido en 1893, es decir dos años después que Joaquín, y es posible que incluso también esté en la misma el propio Joaquín). En esta fotografía están retratados sesenta y ocho niños de entre ocho y quince años (mi abuelo es el cuarto de la fila superior comenzando por la izquierda según se mira la fotografía), en el centro están los dos maestros, ambos con barba, uno de ellos, con gesto bondadoso, lleva guantes por lo que debía de ser invierno, el otro con gesto más austero lleva colgada del cuello una medalla. Los niños van vestidos con blusones, calzones y alpargatas, y algunos, como mi abuelo, que lleva una camisa de pliegues, van un poco más elegantes, o llevan chaquetas; uno de ellos lleva una manta por encima, y otros gorra la cual sostienen en la mano. La fotografía se hizo en el corral de la casa que hacía las veces de escuela, y un niño tiene en sus manos una bandera lo cual hace más formal al grupo escolar.
Los maestros, (...) i Leonardo Carreres Liñana.

Alguno de estos niños serían después soldados en la guerra de Marruecos, como lo fue el propio Joaquín. En estos años escolares seguro que jugaron a fer harca, un juego que los que tenemos mi edad hemos conocido todavía practicar en los años setenta del pasado siglo. El juego tiene un claro origen en las guerras de Marruecos en el siglo XIX, pues harca o jarca es una palabra que en las cabilas de esta zona montañosa de Marruecos significa la llamada que se hacía para un combate en un momento determinado, tratando de hacer retroceder al enemigo, y así, conquistarle el terreno que ocupaba. El juego consistía más o menos en lo mismo, es decir los grupos ya formados con anterioridad, por afinidades de vecindad, escolares u otras, salían a los descampados del pueblo y allí aprovechando los márgenes de los bancales, algarrobos y otros lugares para defenderse, se lanzaban piedras unos grupos a otros tratando de hacer retroceder al enemigo así conquistarle el sitio que ocupaba.

Seguramente su origen fue la guerra de en el norte de Marruecos entre 1859 y 1860, pues fue una guerra muy popular en España en la cual fueron exaltados los sentimientos patrióticos en su lucha contra los incivilizados musulmanes. Los orígenes de los asentamientos españoles en el norte de África eran antiguos (finales del siglo XV). A finales del siglo XIX hubo un aumento de la influencia extranjera en esta zona y, al mismo tiempo, de la hostilidad de las cabilas y de los piratas rifeños sobre las embarcaciones. En 1855 ante las agresiones de estas cabilas en la línea fronteriza de los puestos españoles, el gobierno de la Unión Liberal que presidía O'Donnell decidió construir unos fuertes a los largo de esta línea fronteriza. La noche del 10 al 11 de agosto de 1859 una de estas cabilas destruyó las obras de unos de estos fuertes. El gobernador de Ceuta presentó una reclamación ante el caíd de Anyera, luego hubo ultimátum y finalmente la declaración de guerra. Muley Mohammed llamó entonces a las cabilas a la guerra santa.

Las operaciones del ejército español comenzaron en noviembre de 1859. Las tropas (al mando de generales como Prim, Zabala, Ros de Olano y otros) avanzaron a lo largo de la costa hasta Tetuán y luego hacia Tánger. Las acciones de Castillejos, Tetuán y Wad Ras fueron celebradas en toda España, y los niños incorporaron estas hazañas en sus juegos y canciones. Después de la batalla de Wad Ras, el hermano del sultán Muley el Abbas, que mandaba las cabilas, pidió llegar a un acuerdo de paz, el cual se firmó e126 de abril de 1860 y supuso algunas ventajas para España.

No obstante la paz nunca se consiguió del todo en la zona fronteriza de los puestos españoles. En 1906 (año de la fotografía que estoy comentando) tuvo lugar la llamada Conferencia de Algeciras para tratar sobre la cuestión marroquí, conferencia a la que acudieron todos los países que tuvieran intereses en la zona. El tratado que se firmó no significó para España el final de los conflictos sino, muy al contrario, una mayor implicación en aquella zona.

Francia llevaba por aquellos años la iniciativa en la cuestión marroquí, y de hecho tenía la mayor parte de aquel territorio bajo su influencia, así que creó el protectorado el cual, de hecho, suponía que, bajo la apariencia de la soberanía del sultán quedaba el gobierno de éste bajo la supervisión civil y militar francesa; esto forzó a una negociación hispano - francesa y el 27 de noviembre de 1912 se firmó el convenio por el cual se constituía también el Protectorado Español sobre una zona del norte y suroeste de Marruecos. Las consecuencias de esto fueron, de inmediato, un agravamiento del conflicto bélico con las cabilas; y de hecho, si hasta entonces España había llevado a cabo una política encaminada a salvaguardar, con el menor coste posible, sus intereses estratégicos y económicos (las minas del Rin, ahora iba a asumir una responsabilidad que, en palabras de historiadores de este conflicto, desbordaba con mucho las posibilidades de España en aquellos años.

El protectorado español en Marruecos suponía la vigésima parte de aquel sultanato. Era una parte bastante montañosa, pobre agrícolamente con una población de unos 650.000 habitantes agrupados en sesenta y seis cabilas distribuidas en cinco regiones naturales: la Occidental, Yebala, Gomara, Rif, y Oriental (esta, cercana a Melilla, era la del valle del Kert en la cual, como ahora comentaré, fue destinado Joaquín).

II. Joaquín Belda un mozo de la quinta de 1912. Otros mozos de su reemplazo.
 
Joaquin Belda y un amigo con el uniforme del regimiento de infanteria de Guadalajara 20 (fotografia familiar)
Los nacidos en 1891, como era el caso de Joaquín Belda fueron llamados a filas en 1912. Se hizo, como era preceptivo, por medio de la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia (el no 41 del 28 de febrero de ese año), y en pueblos como Ayelo por edictos, bandos y citación personal.

El día en el que Joaquín tenía que acudir al ayuntamiento para las mediciones corporales y el examen médico era el 3 de marzo. Tenía sus dudas sobre si, finalmente, sería dado apto para el servicio militar, ya que era bastante corto de talla. Allí, en la casa consistorial se reunieron, en efecto, a las ocho de la mañana de ese día, los mozos que por sorteo (de ahí lo de quintos) debían de pasar dicho reconocimiento, Joaquín iba el segundo de una lista de treinta. Presidía la comisión el alcalde Daniel Mompó Doménech, y formaban parte de la misma el regidor síndico Bautista Aparici Belda y los concejales Rafael Colomer, José Ramón Castelló, Vicente Bernabeu y Miguel Barber. También debía de estar presente un delegado de la autoridad militar (quizá un guardia civil), el secretario que era José Rebil y el médico que era José Pérez López; además acudieron algunos de los familiares de estos mozos.

El secretario dio lectura a la lista de los mozos sorteados y también a la ley de instrucciones de reclutamiento (que era del 29 de febrero de ese año); luego el presidente se dirigió a los mozos y demás concurrentes haciéndoles advertencia legal de que, según dicha ley, no serían atendida ninguna exclusividad que siendo conocida por los interesados no se manifestara en dicho acto; luego se nombró al primer mozo que era Joaquín Vidal Belda, el cual no estaba presente aunque en su lugar habló su padre Miguel, y dijo que su hijo estaba en Francia en donde sería medido y examinado a instancias del cónsul; preguntado si su hijo tenía algún motivo de excepción, respondió que era hijo de padre pobre e impedido (una de las causas, según la ley, de excepción). La comisión acordó que se instruyera expediente de excepción con aportación de testigos y pruebas, y se comunicara a los mozos que según el sorteo podía verse afectados por la misma por si tenían algo que alegar. El caso se volvería a tratar, en comisión del ayuntamiento, el siguiente 17 de marzo. Luego le tocó el turno a José.

Joaquín Belda Colomer, leyó el secretario, y Joaquín se acercó a donde estaba la comisión. El médico procedió a medir su talla dando un metro quinientos sesenta y tres, su peso fue de 52 y su capacidad torácica de 82, es decir su altura pasaba un poco del límite para excepción, y en general su constitución era fuerte. Preguntado sobre si tenía algo que alegar, Joaquín respondió que no tenía ningún motivo de excepción (su padre no estaba impedido ni tenía más de sesenta años, pues trabajaba en el campo, ni tampoco tenía otros hermanos en el ejército que era otro de los motivos de excepción); así que la comisión lo declaró apto para el servicio militar y por lo tanto soldado a la espera de destino.

Del resto de los mozos que siguieron a Joaquín, dieciséis fueron declarados aptos también, eran: Joaquín Juan Sanchís, Rafael Mollá Doménech, Miguel Boluda Micó, José Satorres Juan, Caralampio Juan Juan, Vicente Colomer Castelló, José María Bellot Belda, José de San Felix Martínez, José María Vicent Castañeda, Juan Bautista Mateu Bernat, José Ortiz Boluda, Vicente Requena Malchirant, Juan Bautista Rico Penadés, José José Ramón Belda Sanz, Joaquín Bataller Requena y Miguel Belda Juan. Del resto, hubo dos que alegaron tener otro hermano en el ejército, fueron Rafael Belda Benito y Estanislao Mompó Faus; cuatro que su padre era pobre y sexagenario sus nombres Gozalo Martí Llora, Eusebio Satorres Vicent, Salvador Sanz Vicent y José María Martínez Satorres; tres no fueron dados aptos por el médico, y así Joaquín Cerdá Berbis resultó ser demasiado delgado según relación talla y peso, lo mismo que José María Barber Requena, y Benito Fuentes Expósito no tenía la capacidad torácica adecuada; dos más tampoco se presentaron, eran Francisco Barber Martí, lo hizo su hermano Salvador en su lugar diciendo que estaba en Francia donde sería medido a instancias cónsul, y Juan Soler Vidal, sobre el cual su padre dijo que estaba en Carcagente en donde sería medido; y uno ni se presentó ni nadie en su lugar, era José María Albiñana Martínez, por lo cual la comisión le declaró prófugo.

Por lo que vemos (todo esto está recogido en el libro de actas de acuerdos del ayuntamiento correspondiente) ya existía por entonces la emigración a Francia, pues lo cierto es que el único trabajo que había en el pueblo para los mozos era el de los jornales en el campo, y también era un hecho que la guerra de Marruecos era impopular, y había sido motivo de huelgas y alborotos, entre estos la Semana Trágica de Barcelona de unos años antes, de 1909.

A las diez de la mañana ya había terminado la comisión su trabajo por lo que respectaba al reemplazo de 1912, luego pasaron a revisar los expedientes que quedaban de los tres últimos reemplazos anteriores; fueron dieciocho los que se examinaron, de estos dos se anularon porque los mozos habían fallecido en este tiempo, Joaquín Orquin Geas que lo había hecho en Ollería el 28 de febrero de ese mismo año, y Salvador Nadal Belda fallecido en Ayelo el 9 de agosto del año anterior; del resto algunos continuaban estando en excepción bien por motivos físicos o por padres o madres (viudas) pobres mayores de sesenta años o hermanos en el ejército a la espera de pasar a la Comisión Mixta de Reclutamiento (en Valencia) que era la que tenía que declarar la excepción absoluta para el servicio; sólo uno tuvo la mala fortuna de que, esta vez, al medirle, resultó que daba un metro quinientos cincuenta con lo cual fue dado apto para el servicio.

El resultado de la sesión del día 17 de marzo en la, como he dicho, tenían que examinarse los expedientes de excepción, con aportación de testigos y certificados, dio como resultado declarar prófugo al anteriormente citado Joaquín Vidal Belda que, como se recordará, estaba antes de Joaquín en la lista y sobre el cual su padre había dicho que estaba en Francia, ya que en esta ocasión su padre, aunque presentó certificado de estar impedido por una hernia inguinal y tener otro hijo en el ejército, no pudo presentar los papeles de que su hijo había sido examinado y medido allí en Francia (se le informó a su padre de que podía alegar en la Comisión Mixta de Reclutamiento en Valencia); lo mismo ocurrió con el otro mozo que también estaba en Francia Francisco Barber Martí; en cambio sí se presentó Juan Soler Vidal, sobre el cual su padre había dicho que estaba en Carcagente, y así fue medido y examinado y se le declaró apto para el servicio; el resto de los mozos pudieron justificar los motivos de su excepción por medio de testigos y certificados (pobreza del padre, mayor de sesenta años etc..). De los reemplazos anteriores hubo un caso en el que no se aceptó lo alegado de que su madre era viuda y pobre, fue la del mozo José Juan Guzmán ya que hubo pruebas (hay que tener en cuenta que las familias de los mozos que podían ir al servicio militar, si se aceptaba la excepción de los que estaban antes en la lista, también presentaban sus pruebas) de que era rentista de una finca rústica en Enguera que había sido de su padre ya fallecido, y además su madre, Trinidad Guzmán Martí era estanquera en Ayelo, sobre lo cual se presentó un certificado de la Administración de la Compañía Arrendataria de Tabacos del Distrito de Onteniente.

Casi todos los casos fueron luego examinados en la citada Comisión Mixta de Reclutamiento que, salvo excepciones, aceptaron los expedientes enviados por el ayuntamiento. Una de estas excepciones se trató ya, definitivamente, en el verano de ese año en la sesión del ayuntamiento de 10 de julio), fue la del mozo Vicente Barber Alemany que era de los reemplazos anteriores, el cual, a pesar de haber sido citado en última instancia, mediante un oficio junto con su cédula personal, enviado al alcalde de Valencia, pues se sabía que residía en una casa de la plaza del Ángel en el Cabañal, no había acudido. Sobre este caso se dio cuenta en la sesión posterior del 21 de ese mismo mes en el sentido de que la Comisión Mixta de Reclutamiento, con fecha del 12, había declarado formalmente prófugo al citado mozo, lo cual significaba que la guardia civil tenía instrucciones de apresarlo y conducirlo a la autoridad militar, y que todos los gastos ocasionados irían a su cargo; de todas las maneras en los cuarteles de la guardia civil debían de haber muchos requerimientos en este sentido dado que, como he dicho, el servicio militar era impopular, también hay que decir que la guardia civil no debía de tener muchas contemplaciones a la hora de tratar a los declarados prófugos.

En esta misma sesión del 21 de julio se acordó comunicar a los mozos del reemplazo de ese año, el de Joaquín, su inmediato ingreso en la Caja de Reclutamiento de Játiva con el fin de ser destinados al servicio activo; Joaquín, en efecto, por documentos que me ha proporcionado José, ingresó en la Caja de Reclutamiento de Játiva n0 44, iba a comenzar su servicio militar en tierras del norte de Marruecos. ¿Volvería sano y salvo de esta aventura?; a otro de los mozos que le acompañaron a esta caja de reclutamiento de Játiva, Joaquín Juan Sanchís, el ayuntamiento le pago el viaje, ya que trabajaba para el mismo al ser auxiliar de secretaría.

III. Su incorporación al Regimiento de Infantería Guadalajara n0 20. Período de instrucción. Pensando en la guerra de Melilla. Embarque hacia allí en marzo de 1913. Los puestos o blocaos a los largo de la linea del valle del río Kert.

En esta caja de reclutamiento no 44 de Játiva fue el sorteo para destinar a los mozos-soldados de los pueblos de esta parte de Valencia. La posibilidad de ir a algún regimiento de los que estaban en el norte de Marruecos era muy alta ya que allí estaba buena parte del ejército español. Y, en efecto, a Joaquín le tocó en suertes el Regimiento de Infantería Guadalajara no 20, más concretamente a la segunda compañía del primer batallón.

Era este uno de los más antiguos regimiento de infantería del ejército español, ya que su origen estaba en los antiguos tercios españoles de la época de los Austrias. En 1704, reinando Felipe V, era ya un regimiento como tal, y en 1710 se le puso el nombre de Regimiento Guadalajara. Hechos notables de este regimiento fue su participación en la expedición a Dinamarca en 1807 (en la división mandada por el marqués de la Romana, para participar en las campañas napoleónicas del norte de Europa), y en 1841 recibió el nombre completo que tenía cuando Joaquín quedó incorporado en el mismo, es decir el de Regimiento de Infantería Guadalajara no 20.
 
Embarque de tropas con destino a Melilla, Dela Revista Nuevo Mundo del 10 de julio de 1913.
En este año de 1913 este regimiento, al mando del general Juan Pereyra Morente, estaba destinado en Melilla como parte de las fuerzas expedicionarias de la Quinta División Orgánica. Esta división estaba formada por dos regimientos de infantería, el de Mallorca no 13 y este de Guadalajara no 20; cada uno tenía dos batallones y un total de 1.800 soldados; y aparte por tres baterías de montaña (12 piezas), un grupo de ametralladoras, dos compañías de zapadores, una compañía de telégrafos, dos compañías de administración militar y una ambulancia de sanidad militar. El total de fuerzas militares en la zona de Melilla, en algunos momentos de la guerra, entre los años 1909 a 1912, llegó a sobrepasar los 40.000 soldados, al mando de 13 generales y más de 1.300 entre jefes y oficiales (véase la obra de Federico Villalobos: El sueño colonial. Las guerras de España en Marruecos, Barcelona, 2004).

En marzo de 1913 Joaquín entró en el servicio activo, es decir pasó a servir en el citado regimiento; hasta ese día debió de hacer la instrucción militar y habituarse a lo que era la vida de cuartel, es decir toques de cornetín, órdenes y más órdenes, marchas e instrucción del manejo del fusil máuser que era el que tenía el ejército en esta época. La instrucción la debió de hacer en Játiva o, lo más probable en Valencia. Como sabía que tarde o temprano tendría que incorporarse al regimiento que estaba en la zona de Melilla, Joaquín debió de preguntar a los que habían estado antes allí, y lo cierto es que los años anteriores había habido duros enfrentamientos en aquella zona, de hecho la prensa lo llamaba la guerra de Melilla o también campaña del Kert, nombre del río en cuyo valle por donde pasaba se habían tenido lugar los principales combates, sólo en 1911 había habido 498 muertos y 1857 heridos en las tropas españolas allí destinadas.

Antes de esta guerra de Melilla los mozos estaban convencidos de que los moros de aquella zona de Marruecos eran poco menos que unos infelices vendedores de babuchas, y que su armamento eran las antiguas espingardas que se cargaban por tiempos, pero la realidad, según iban dando a conocer los comentaristas de aquella guerra, era muy diferentes. Los rifeños eran muy buenos tiradores y tenían también máuseres que les proporcionaban algunos países de Europa; eran, además, terribles cuando conseguían mantenerse en una posición no dejando al adversario avanzar, y el tiroteo a larga distancia era su elemento.
La oficialidad del regimiento Guadalajara 20 en Valencia después de la entrega a su coronel, sr. Pacheco, del fajin que le regalaron por su ascenso al generalato. de la revista Nuevo Mundo del 6 de marzo de 1913.
Las hostilidades en esta zona habían comenzado, de manera importante, en el verano de 1909 en la zona minera del Rif en la que España tenía intereses (presidía el gobierno Antonio Maura). Hubo agitación en las cabilas fronterizas que obedecían a un jerife o cantón llamado Mohammed Amezián más conocido por el Mizzián. El propio general Marina, que había sido nombrado en julio de ese año comandante en jefe del ejército en Melilla, pudo observar en esos días las hogueras que encendían los rifeños en las cotas más elevadas del Gurugú, monte cercano a la propia Melilla; era una señal inequívoca de que el enemigo estaba concentrando sus fuerzas. Al amanecer del 27 de julio el servicio de reconocimiento informó de que la vía férrea, que era la utilizada para abastecer a las posiciones avanzadas había sido levantada, y esto fue el origen de que el general Marina ordenara que una columna penetrara en territorio de las cabilas hostiles, la cual fue duramente tiroteada en el que luego sería tristemente célebre barranco del Lobo, allí hubo más de 160 muertos, entre ellos un general, cinco jefes y ocho oficiales, y más de 600 heridos.
Grupo de rifeños, llamados en el pais  "ratas de campo", sosteniento un tiroteo con la policia indigena. De la revista Nuevo Mundo 23 de abril de 1914.
El gobierno, que desde octubre presidía Segismundo Moret, que había sustituido a Maura, ordenó el envío de nuevas fuerzas de las que estaban de guarnición en el Campo de Gibraltar con lo que se consiguió asegurar las posiciones en la línea fronteriza. No obstante en el verano de 1910 se tuvieron noticias de nuevas agitaciones en las cabilas hostiles, y de hecho se sabía que el Mazzián estaba predicando otra vez la guerra santa contra los españoles. Para prevenir nuevas agresiones el capitán general de Melilla ordenó que se concentraran tropas a lo largo de la línea del río Kert (era uno de los principales ríos de la región del Rif, nacía en las montañas de las cábilas Beni - Tuzin y desembocaba en el Mediterráneo; solía tener un caudal pobre); hubo enfrentamientos pero se lograron ocupar posiciones y alturas en el lado derecho de este valle.
El fuerte de la posición de Xamar, próxima al rio Kent. De la revista Nuevo Mundodel 29 de enero de 1914.
En 1911, sobre todo en septiembre de este año, hubo intensos combates en estas posiciones. Se solicitaron más refuerzos de tropas expedicionarias de la península, y fue a (males de este mes cuando llegó a Melilla el Regimiento Guadalajara no 20. El motivo de estos refuerzos era el llevar a cabo una operación que consistía en cruzar a lado izquierdo del valle para tratar de hacer retroceder a los rifeños y así despejar aquella zona de enemigos. Los combates en octubre de este año y meses siguientes fueron muy duros. Los nombres de algunas lomas como las de Infratuata, o altos como los de Talusit, Tauriat, Ishafen, y Texdra llegaron a ser conocidos en la península por los combates que allí hubo.

Tras una breve tregua en noviembre, la noche del 21 de diciembre numerosos contingentes de rifeños cruzaron el Kert y se adentraron en territorio de las cábilas no hostiles a España, las de Beni Bu Gafar y Beni Sidel, con la intención de llegar a las estribaciones del Gurugú. Esta ofensiva que mandaba el Mazzián comprometió la línea defensiva española desde Zeluán a la desembocadura del Kert, un frente de 60 kilometros. Los combates del 27 de diciembre ocasionaron 97 muertos y 300 heridos.
Unos oficiales con los jefes de las cabias de la orilla derecha del rio Kert. De la revista Nuevo Mundo del 30 de abril de 1914.
A principios de 1912 las acciones principales tuvieron lugar en la zona alta del río Kert. Las fuerzas españolas consiguieron ocupar el monte Arruit sobre la llanura de Garet que era una posición estratégica importante por ser punto de comunicación importante, y aguada, para las cabilas nómadas; no obstante las incursiones de los rifeños en el lado derecho del valle de Kert continuaron.

Fernando Goberna Ortiz. 
Publicado al programa de fiestas de 2009. (I Parte)

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